Tres millones han visto pasar el Dakar
Es la cifra estimada de las personas que han seguido en vivo la competición a lo largo del periplo por Argentina y Chile. El colofón llegó ayer con el podio en Buenos Aires.

El piloto español Cristobal Guerrero, que permanece hospitalizado en Santiago de Chile tras sufrir una grave caída en la décima etapa, saldrá pronto del coma inducido, según confirmó el director médico del rally: "Los médicos van a suprimir la sedación a Guerrero para que se despierte cerebralmente y hacer un diagnóstico cerebral. Los médicos controlan la situación".
No obstante, el malagueño deberá permanecer "al menos de 24 a 48 horas en el centro hospitalario", dijo el portavoz de la familia, Agustín Ríos, que aseguró que los informes médicos "son favorables". "Hoy ha hecho un gesto de movimiento cuando le estaban quitando la medicación, como si le molestara lo que le estaban haciendo los médicos. Son lentas, pero buenas señales", añadió Ríos. -Europa Press
Con su mano izquierda aparta a un muchacho que pretendía colarse en el escenario del podio, con la derecha aprieta el botón central de su teléfono móvil. Roberto Torres hace la última foto a Marc Coma antes de que el español entré en 'La Rural.
El vigilante de seguridad sonríe, ayer le tocó una posición privilegiada. Antes había pasado por allí Despres, que entra en la arena del coso rectangular donde los pilotos reciben el homenaje de la afición, arrastrando su rueda trasera por la tierra, llenando de polvo a los que vienen detrás. Las gradas están repletas, Coma, en el podio levanta su segundo tuareg de oro al cielo de Buenos Aires con un grito liberador, la tensión de jugarse la vida en los desiertos sale por la boca en el alarido que se escucha entre aplausos, confetis de color plata, champán francés y el 'Sarandonga' retumbando en los altavoces.
"Pusimos esta canción por vos", le dice la maestra de ceremonias ante la extrañeza del campeón. Y así, entre estrofas de arroz con bacalao, el mejor español de la historia del Dakar recoge su premio y Nani Roma, su antecesor, su mentor, su amigo, el pionero, observa la escena con su Mitsubishi abierto en forma de gaviota. Siempre tuvo Nani confianza ciega en el muchacho de Aviá, pero no podía ni imaginar la pasión que el Dakar iba a dejar en Suramérica.
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En total se estima que más de tres millones de personas han podido ver a los pilotos en el total del recorrido por Argentina y Chile. Ayer se esperaba más público incluso que el primer día en el obelisco, aunque en el paseo de los héroes por la ciudad no estuviera Carlos Sainz, ídolo universal, o el argentino Orlando Terranova, ídolo local. En cualquier caso, éste ha sido el Dakar de la gente, ni siquiera en Barcelona 2005, se vivió esta locura. Del medio millón de personas del inicio en Buenos Aires, a las 200.000 de Puerto Madryn o las más de 700.000 que, según fuentes oficiales, vieron el paso por Mendoza y las más de 400.000 que asistieron en Córdoba.
Para Argentina el Dakar ha sido un negocio redondo, con más de 25 millones de euros de beneficios, pero sobre todo un orgullo nacional en un país donde no hay nada más grande que la bandera albiceleste. La misma que ayer ondeaba en cada una de las manos que aplaudían a Marc Coma.