Una noche en el box 19
El último día en tienda de campaña para la gran caravana del Dakar. Buenos Aires espera ya muy cerca y la aventura está a punto de llegar a su fin.

Último día de tienda de campaña. La Rioja segunda parte, noche de sueño sin dormir. Mi amigo Nicky, de 'Solo Moto', está perdido en el desierto sin helicóptero que le recoja. A mi lado, su maleta, la mía, el ordenador, la cámara de fotos, más bolsas, mochilas, apenas espacio para un saco de dormir innecesario en el calor de cuarenta grados de tinieblas. Cuerpo al aire.
Mala noche. Insectos merodean por el suelo, se meten dentro y me dejan el cuello, la espalda, las piernas repletas de señales, recuerdos del ecosistema de la precordillera andina, montañas de musgo pintadas desde lejos. Noche en el box 19, casi nada, circuito de carreras donde los fierros argentinos mascan la carretera. Noche en vela y no es la primera vez.
El estómago se retuerce en dolores imposibles, rachas de frío en el calor de este verano austral. Antes de intentar dormir, la cena del vivac se termina en la delegación chilena. Buena gente. José, el mejor fotógrafo de Chile, con sus gafas de subir el Aconcagua y pasión por las minas del mundo; Gabriel y Rodrigo, de 'La Tercera' y 'El Mercurio', personajes de ficción recién sacados de un capítulo de Willy Fog. Uno, menudo de rostro abultado, perro aventurero de vidas reales; otro espigado, gato de bigotes afilados, periodista de raza. Beben pisco como remedio para la desazón y la nostalgia. Sueñan con ir a África si el Dakar vuelve a casa. Gerard, catalán de 'Efe', corresponsal en Santiago, se viste de huevón adoptado por un rato.
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El teniente coronel Juan Jorge Gettig aparece con un frasco de dulce de leche: "Es de mi pueblo, para vos, en gratitud". No hay por qué. Más buena gente, los argentinos, pueblo hermano, hogar español al otro lado del océano. Córdoba se presenta bonita, colores vivos, cielo azul y campos verdes.
Carlos Sainz me habla desde Madrid, da las gracias sin necesidad a este humilde contador de historias. Gracias a ti. El viaje va acabando, maravillosa travesía por el mundo extraño, ahora más cerca. Suerte de venir aquí.. Buenos Aires espera.
