Arredondo otro dakariano solidario
El guatemalteco colabora con un programa que construye casas para los desfavorecidos
Hace cuatro años, en su primer Dakar, Francisco Arredondo apareció por el campamento del caótico aeropuerto de Atar, la ciudad mauritana donde las cabras se comen la basura, con un brazo destrozado y el ojo derecho tan amoratado que parecía haberse colado en el combate Clay-Foreman de Kinshasa. No logró acabar. Volvió al año siguiente y al otro. Y acabó. Ahora, en su continente, el piloto de Guatemala no podía faltar.
Sin embargo, esta vez no está en la carrera con el objetivo de conseguir su sueño y agrandar su candidatura a deportista profesional, sino para ayudar a las familias más pobres de su país, donde Arredondo es un ídolo: "Vengo con el programa 'Un techo para mí país', una organización que ha logrado muchas viviendas para los más pobres de Hispanoamérica, pero que aún no está muy implantada en mi país, donde también se necesita. En mi moto llevo el logotipo de este programa y he logrado que la organización construya, al menos, diez casas para los más pobres de Guatemala", explica Francisco, que continúa en la carrera con una KTM que un día fue oficial y ahora renquea por los desiertos.
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El programa nació de la iniciativa de un grupo de jóvenes preocupados por la falta de oportunidades en Suramérica, y ha conseguido que la organización de la carrera aporte fondos para la construcción de setenta viviendas, treinta en Argentina y cuarenta en Chile, para los que no tienen donde dormir: "Se hará mediante sorteo y podrán optar todas las familias que tengan unos ingresos mínimos", explica Arredondo.
La organización, sin ánimo de lucro, tuvo una representación en Valparaíso, donde obtuvo el apoyo de la presidenta de Chile, Bachelet, y de pilotos como Sainz o Roma. El catalán siempre está a favor de cualquier causa humanitaria. "Es muy bueno que los jóvenes se preocupen por los demás y al fin hagan algo. Espero que continúen con este trabajo".