Dakar | Novena etapa

Sainz sale reforzado de las dunas de Atacama

Ganó otra etapa más, la primera en el desierto más árido de la tierra, y alejó a su rival De Villiers a casi 23 minutos. Coma sigue líder con la ayuda exhaustiva de su escudero Viladoms, que le cede sus piezas

<b>SOBRESALIENTE. </b>Carlos Sainz estuvo brillante en su primer asalto al desierto de Atacama y le endosó doce minutos a su compañero y adversario De Villiers.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Cascos casi juntos, cascos chocando uno contra otro, haciendo fuerza en la lucha por ganar al desierto. Uno es naranja con la inscripción Buff en lo alto, el otro habla de un toro rojo que da alas "¿Todo bien, Marc?", pregunta Jordi Viladoms al llegar al tercer control de paso justo cuando el líder de este Dakar lleva un buen rato intentando arreglar su maneta del embrague con bridas. Las llevan en el lateral izquierdo de la moto, justo detrás del carenado y son la mejor solución contra las partes de la moto que se caen, como tiritas para las heridas o ese pegamento de casa que casi todo lo une. Las bridas estaban salvando a Coma de un rasguño en su moto que el tiempo podría convertir en hemorragia.

Pero siempre es mejor un amigo. Y en eso llegó Viladoms con la eterna pregunta: "¿Todo bien, Marc?". Y el chico de la eterna sonrisa que ahora parece serio, concentrado, preocupado, le cuenta su problema. Jordi quita el tornillo perdido de su moto y lo ponen en la del jefe, que pocos minutos después pulsa el botón de arranque de su monstruosa KTM y rompe la arena de Atacama. "Marc había perdido el tornillo que une la maneta del embrague con el manillar y le he puesto el mío. Estamos para ayudar", explica Jordi, cumpliendo su misión hasta que llegue su momento, que llegará.

Ahora es el catalán que llegó del motocross saltando hacia el desierto el que utiliza las bridas. Coma terminó la etapa cuarto a poco más de cuatro minutos del ganador, controlando la carrera desde la comodidad sobre espinas de su liderato con más de una hora de ventaja sobre el francés Fretigne. Viladoms, acabó undécimo, a más de 18 minutos. Y es que además de que es el piloto con más talento de cuantos compiten en este Dakar, Marc Coma dispone de un excepcional equipo en el que siempre hay un amigo dispuesto a preguntar si todo le va bien. Con el campeón del Dakar 2006 dispuesto a controlar y no pasar problemas, la etapa la ganó Frans Verhoeven, el gigantón rubio de los Países Bajos, un clon del ruso que se enfrentó a Stallone en Rocky IV. Ya ha ganado dos etapas. Las mismas que Despres y una menos que Coma. El líder español es el que más especiales se ha llevado en este nuevo Dakar.

Lo mismo que sucede en coches, donde un tal Carlos Sainz, madrileño con pinta de leyenda, logró ayer el quinto triunfo parcial de esta edición que, hasta ahora, domina con la autoridad que se le supone. En todo tipo de terrenos.

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Porque la de ayer era una etapa con la intención de que De Villiers, rival sin sal ni pimienta, le quitase tiempo al campeón. Pero Carlos supo mantener la tranquilidad, ir despacio o deprisa según fuese conveniente, pasar las dunas con la habilidad del experto que aún no es y llegar al campamento de Copiapó con su Volkswagen aún azul para recibir el aplauso de un equipo que, ahora sí, funciona como un alemán, aunque haya sido un español el que pusiese orden.

Y es que los campeones no entienden de nacionalidad ni de tópicos. Hoy, la etapa más difícil, la más larga, la que recorrerá el desierto más árido del mundo. Qué todo siga como ayer.

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