Los moteros sufren en su paso a los coches
Esteve, De Gavardo y Azevedo debutan este año sobre cuatro ruedas y no lo están teniendo fácil en el comienzo. Siguen la senda de los favoritos Peterhansel y Roma.

No les apasiona un vehículo, sólo una competición que se convierte, para estos locos del Dakar, en una forma de vida. Da la impresión de que si cada año no pudieran ir a África (a América, en este caso), gente como Carlo de Gavardo, Isidre Esteve o Jean De Azevedo no se sentirían completos. Ésa es la principal razón para que, una vez finiquitada su etapa en motos, estos tres pilotos y otros cuantos más hayan cambiado las dos ruedas por los coches.
Para ellos es su primera participación en un Dakar sobre cuatro ruedas. Hay otros casos, como el de Alfie Cox, tercero en 2005. Al surafricano le echaron de las motos tras esa edición por romper el pacto de no atacar el día de paseo hacia Dakar. Él lo hizo y dejó a Esteve cuarto. Ahora conduce un buggy.
Por supuesto, entre los tránsfugas también está el gran Stephane Peterhansel, seis veces ganador sobre dos ruedas y tres en coches con Yamaha y Mitsubishi, respectivamente. O su compañero de equipo, Nani Roma, vencedor en 2004 en motos y podio en 2006 en coches. Ambos luchan por la victoria en la que ya es su casa.
Pero regresemos a los novatos. De momento, el que mejor rendimiento tiene es el brasileño Azevedo, ganador de una etapa en motos en 2007, que marchaba vigésimo tercero al término de la tercera jornada. "Tenía pensado que el Dakar 2008 sería el último para mí en motos y claro que lo fue", explica sonriendo el pequeño paulista aludiendo a la suspensión del pasado Dakar. "Me encuentro bien con el coche y ya no tenía un buen rendimiento físico para las motos. Sí para alguna etapa, pero no para estar delante siempre, y espero que poco a poco pueda encontrar un buen coche para ir subiendo posiciones", dice desde la puerta de su Mitsubishi Montero, casi de serie.
Noticias relacionadas
El chileno De Gavardo, siempre con su inusitada y sorprendente amabilidad, tampoco va mal al volante. Carlo pregunta por la familia del periodista, como por la de cualquiera que le salude, y responde entusiasmado: "Me va bien con los coches. Sólo espero poder llegar a Chile con el coche bien para recibir el calor de los míos. Y mejorar poco a poco".
No está teniendo suerte el chileno. En la tercera etapa volvió a sufrir un problema en la transmisión que casi le deja fuera de la carrera. Llegó a las cuatro de la madrugada a Jacobacci. Un poco antes que Isidre Esteve, que sufrió su debacle en la segunda etapa, cuando un camión le tocó por detrás y su coche se quedó parado durante horas. El ilerdense estaba feliz pese a todos los pesares. "¿Cómo te va?", me dice con la cara llena de polvo y tiznes negros, el cuerpo destrozado y el alma intacta.
