Sainz y Coma llegan en cabeza a las dunas
Los dos pilotos españoles volvieron a ganar en la jornada de ayer y llegan líderes destacados a la quinta etapa, cuando aparecerá el desierto en su estado más puro, la auténtica esencia de esta competición.

Se para, su corazón baja de revoluciones, respira, pone la pata de cabra de la moto y se dirige hacia la valla. Abre la puerta, coge su KTM, cruza, el primero, siempre el primero, después vuelve a bajarse de su máquina naranja y cierra la reja. Así todos pierden el mismo tiempo. Pero él lo hace primero, antes que nadie. Marc Coma mantuvo su posición inicial durante los 459 kilómetros de la especial de ayer entre Jacobacci y Neuquén, la primera dakariana de verdad, según explicó el español a su llegada. Otra vez, antes que nadie.
Eran las once de la mañana en este lugar del norte de la Patagonia y ni siquiera estaba montada la asistencia de KTM cuando el chico de la eterna sonrisa apareció con su moto de Repsol brillando entre los árboles del bosque que rodea el río Neuquén. Hasta la madrugada estarán llegando hasta aquí coches, motos, camiones y pilotos desesperados por su suerte mientras el catalán duerme en espera del siguiente desafío. Cada día es igual. Esperemos que siga así...
Marc sabe cuál debe ser su discurso. Por eso repite, una y otra vez, lo que aprendió cerca de Barcelona después de que, en 2007, la selva de Senegal echase sobre él toda su maldición. "La intención es seguir sin problemas, ir completando etapas a mi ritmo, con tranquilidad. Ésta ya era una etapa de verdad y aquí estoy, bien, eso es lo que quiero", explicaba con un Red Bull en la mano y el rostro manchado de polvo. La especial de ayer se parecía a las de Marruecos, con muchas zonas técnicas, algo de navegación, piedras, curvas...
Otros llegarán jadeando, con la lengua fuera por su sufrimiento. Es el Dakar, una prueba con dos carreras, en motos la de Coma y la de todos los demás. Y eso que ayer el que fuera su rival hasta llegar a Suramérica, Cyril Despres, volvió a mostrar su clase para terminar segundo. Coma, tras abrir todas las verjas para el ganado que se encontraba a su paso, ha conseguido la tercera victoria de cuatro etapas en este Dakar, la séptima en su carrera. Fretigne no ha podido seguir el ritmo de las poderosas KTM y deja su segundo puesto al estadounidense Jonah Street, que pilotó a la perfección en las zonas técnicas de la Patagonia.
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Fue una etapa casi normal del Dakar de siempre, en otro continente con los españoles mandando. Porque en coches volvió a ganar Carlos Sainz en su batalla personal con Al Attiyah, el rival insospechado, la sorpresa que siempre aparece en este desafío. El madrileño alcanzó al qatarí sobre la mitad de la etapa y a partir de ahí ambos subieron el ritmo hasta que el talento del español pudo con el motor del BMW. Cuando la ventaja de Carlos iba sobre los cinco minutos sufrió un pinchazo lento, pararon a inflar y finalmente llegó con medio kilo de aire en sus neumáticos.
Seis segundos separaron a los dos dueños de la primera parte del Dakar, dos etapas para cada uno. La de ayer para Carlos, que ya cuenta con once victorias en la carrera más dura del mundo y se convierte, a la tercera, en el español con más triunfos parciales en coches superando los diez de José María Serviá. Hoy espera al menos continuar con la ventaja camino de San Rafael, donde surgirán las primeras dunas. El desierto, Dakar de verdad en el continente suramericano, espíritu de aventura.
