Yo digo Raúl Romojaro

La tentación se viste de rojo

Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Noticias relacionadas

Valentino Rossi se vuelve a subir a un Ferrari. Dice, y seguramente así es, que se trata sólo de un capricho, que para eso puede permitírselo. Su buena relación con los jefes de Maranello le ha llevado a darse este nuevo homenaje como premio, insiste, a su octavo título mundial de motociclismo. Pero ayer se sube en el F2008 y la lía. Sus tiempos no son de un 'zarpas', porque desde luego que no lo es, y demuestra al mundo entero que es capaz de ir muy deprisa con lo que empeñe. Hace ya tiempo afirmó que el tren de la Fórmula 1 había pasado para él, que estaba demasiado mayor como para ponerse a jugar a las carreras de coches. Entre otras cosas, porque 'El Doctor' nunca estaría en una parrilla para jugar, en su diccionario el sinónimo de competir sólo es uno: ganar.

Sin embargo, yo no descartaría nada tratándose de Valentino. Nadie mejor que él sabe lo mayúsculo del desafío que supondría intentar competir en los otros grandes premios, los de cuatro ruedas. Pero tampoco debemos olvidar que la tentación es demasiado fuerte, sobre todo cuando viste de rojo. Como italiano, como apasionado de las carreras, como ganador, sentarse en un Ferrari para hacer algo grande en la F-1 sería lo máximo, el colofón perfecto e inigualable para una trayectoria deportiva tan excepcional como la suya. Posiblemente Rossi tenga razón y recuperar el tiempo perdido (cometiendo el sacrilegio de llamar así a su etapa en las motos) en los coches suponga una quimera. Sin embargo, de lo que no tengo duda, y más cada vez que se suba al monoplaza, es que la idea pasará por la cabeza como mucho más que una maravillosa locura. A mí, al menos, me encantaría disfrutar de ese espectáculo...

Te recomendamos en Más motor