Automovilismo | Nueva copa de promoción

El Mini se pone el traje de carreras en España

La próxima temporada se celebrará en nuestro país la primera edición de un certamen de circuitos para la versión más potente del mítico modelo, con seis pruebas para un máximo de 24 participantes

<b>ESPECTÁCULO EN LA PISTA. </b>Los vistosos Mini proporcionarán mucho entretenimiento tanto a los pilotos como a los espectadores que acudan a las carreras.
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

La última generación del Mini se ha convertido en todo un fenómeno comercial de éxito tan planetario como inesperado. El simpático utilitario de origen británico, ahora bajo la tutela del Grupo BMW, recorre las calles del mundo entero, exhibiendo valores como la exclusividad, la calidad y la emoción de ponerse a su volante. Los mismos que la marca ha pretendido exportar a los circuitos con una copa monomarca que llegará a España a partir de la próxima temporada.

La filial española ha decidido poner el certamen en marcha tras los buenos resultados obtenidos durante los últimos cuatro años en países como Alemania, Australia y Nueva Zelanda. Así, la Mini Challenge se disputará desde 2009 y como mínimo hasta 2011 enmarcada en la organización de GT Sport, responsables también del Nacional de GT y F-3. La copa constará de seis pruebas puntuables, repartidas entre mayo y octubre en cinco circuitos españoles (Cheste, Jarama, Albacete, Jerez y Montmeló), junto al nuevo trazado portugués de Portimao.

No deja de resultar chocante que Mini arranque un proyecto de tal envergadura en tiempos de evidentes dificultades económicas para el sector de la automoción. Sin embargo, en opinión de sus responsables en España, "es en épocas de crisis cuando se hace más necesario mejorar la notoriedad de la marca y su imagen". En este sentido, su objetivo es atraer la atención de los aficionados con eventos que son mucho más que carreras, que disfrutan de actividades complementarias a la propia competición, capaces de convertir a la Mini Challenge en una auténtica fiesta del motor.

En el plano puramente deportivo, y aunque su reglamento está todavía pendiente de aprobación por parte de la Real Federación Española de Automovilismo, la parrilla estará formada por un mínimo de quince coches y un máximo de veinticuatro, pero que podrán ser conducidos por uno o dos pilotos. En el caso de las parejas, entre ambos se repartirán la participación tanto en los entrenamientos como en las tres carreras previstas para cada meeting: dos cortas de veinte minutos los sábados y otra larga de cincuenta minutos los domingos, que será la única que otorgue puntos para la clasificación.

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No se trata exactamente de una copa de promoción para jóvenes valores, entre otras cosas porque su presupuesto es elevado. Por este motivo, no existen limitaciones para la participación por el palmarés de los pilotos, que además accederán a importantes premios en metálico hasta el decimoquinto clasificado: el ganador de cada prueba recibirá 3.000 euros y el vencedor del certamen 15.000 euros más, junto a un descuento del cincuenta por ciento en su inscripción para el año siguiente.

La igualdad mecánica, como es habitual en este tipo de competiciones, es otro de los pilares de la Mini Challenge. Todos los coches serán idénticos en cuanto a prestaciones, los motores estarán precintados y las verificaciones serán especialmente escrupulosas para evitar cualquier alteración indebida. De este modo no sólo se garantiza que el éxito sea para el piloto más cualificado, también es la mejor fórmula para disfrutar de carreras igualadas y competidas de principio a fin.

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