Lo mejor estuvo en la grada: 117.788 personas
A Stoner le bastó un adelantamiento a Dani Pedrosa en la segunda curva para escaparse en solitario. El español fue segundo y Rossi, tercero. Lorenzo acabó octavo pero certificó el título de novato del año


Nos preguntábamos en la víspera de la carrera de MotoGP de Valencia si habría algún partido de fútbol amistoso capaz de congregar a más de cien mil espectadores en la grada. Era la manera de presumir con el esperado llenazo de Cheste, incluso con los tres títulos ya decididos. A la hora de la verdad, eso resultó lo mejor de la cita con la que se cerró la temporada. Recurriendo de nuevo a símiles futbolísticos, la carrera resultó un homenaje al cerocerismo, al patadón y tentetieso. Los 117.788 espectadores se merecían algo más que "la peor carrera del año", como resumió con preocupación Valentino Rossi a su conclusión. Eso sí, nada ni nadie le quitó al italiano la alegría de volver a ser partícipe, tres años después, de la foto de los campeones y en la que le acompañaron su compatriota Marco Simoncelli (250cc) y el francés Mike di Meglio (125).
La victoria se la llevó Casey Stoner, con tres segundos de ventaja sobre Dani Pedrosa, que a su vez le sacó otros ocho segundos a Rossi. El italiano puso las únicas dosis de espectáculo que los aficionados pudieron llevarse a la boca. Fue en su remontada desde la décima a la tercera plaza, pero cuando llegó a ella ya no pudo progresar más. Jorge Lorenzo, otro especialista en remontadas, esta vez no fue capaz de pasar del octavo puesto y el único consuelo que le quedó fue confirmarse en su cuarto puesto en la general como el mejor novato del año.
El intento de acercamiento de Rossi a la rueda trasera de Pedrosa fue tan estéril como el del español a Stoner. La lucha por la victoria duró, en realidad, sólo dos curvas. Dani, que estrenó imagen retro en su Honda conmemorando los 40 años de Repsol en la competición, salió como un disparo y abordó líder el primer viraje. Sin embargo, al llegar al siguiente, Casey le hizo con su Ducati un perfecto interior con el que iniciaba su escapada.
Hubo un momento en que la carrera recordó a la del año pasado, con el australiano delante y el español marcándole, dándole después el golpe de gracia. Ahora la película fue otra, sin suspense, flotando en el ambiente la sensación de que MotoGP puede necesitar algo más que un campeonato monomarca de neumáticos para recuperar el espectáculo.
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Lo advertimos después de que Stoner pasara el rodillo en Assen, cuando iban 28, y ahora la cifra de carreras en la clase reina sin ver un adelantamiento entre los de cabeza en la última vuelta asciende a 37. La última fue la de Estoril 06, cuando Toni Elías le ganó a Rossi en la misma línea de meta. No es que todas esas 37 carreras hayan sido aburridas, ni mucho menos. Por ejemplo, en la memoria de todos quedará por siempre la carrera de Laguna Seca, la de las pasadas imposibles entre Rossi y Stoner, pero la cifra da qué pensar.
Comienza 2009. Los propios integrantes del podio lo hicieron en la sala de prensa, siendo el más explícito Rossi. Stoner es el más escéptico con el cambio al monomarca de neumáticos. Pedrosa cree que la medida puede ayudar, en parte, a recuperarlo. Y Valentino insiste en que se debería rebajar la electrónica. Con ese panorama, los entrenamientos de pretemporada van a ser más interesantes que nunca. Empiezan hoy mismo.