Fórmula 1 | GP de Bélgica. La contracrónica

¡Viva el espectáculo!

Un gran premio digno de un circuito excepcional como Spa, con un desenlace incierto... hasta incluso después de la ceremonia del podio. Las últimas vueltas bajo la lluvia fueron el colofón y sólo faltó a la fiesta el podio de Fernando Alonso.

Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Una gran carrera.Un gran circuito, una gran carrera. Una pista excepcional como Spa se merecía un espectáculo del mismo calibre y los pilotos, aliados con la incertidumbre meteorológica, lo ofrecieron cumplidamente. Desde la salida hubo emoción e interés, se mantuvo tras el error de Hamilton cuando marchaba líder y su posterior remontada hasta Raikkonen y culminó con unas vueltas finales bajo la lluvia de auténtico infarto. Esto viene a refrendar, por enésima ocasión, que la Fórmula 1 no es aburrida, lo pueden ser las circunstancias, las mismas que pueden llevar al tedio en un partido de fútbol sin goles ni calidad o en una tarde de toros sin casta en los morlacos ni valientes sobre la arena. El GP de Bélgica nos mantuvo en vilo incluso cuando las opciones al podio de Alonso eran ya mínimas... aunque ni siquiera eso se mantuvo inalterable con el paso de las vueltas.

El escenario ideal.Como guinda del pastel, por fin Fernando pudo aprovechar unas condiciones propicias para presentar su candidatura a los puestos de cabeza, aunque lejos de los McLaren y Ferrari. Quería una carrera cambiante para destacar y la tuvo... aunque no lo suficiente. Si la lluvia hubiera sido más persistente, sus oportunidades hubieran aumentado significativamente porque en ese escenario, el de las complicaciones, es donde puede sacar a relucir su inconmensurable talento.

Pelea limpia.No creo que hubiera que sancionar a Hamilton. No es precisamente santo de mi devoción, lo confieso, pero también reconozco que hizo una magnífica carrera, dejó en evidencia a Raikkonen cuando el asfalto se mojó y su pugna con el finlandés me pareció todo lo limpia que se puede exigir a dos valientes que se juegan la gloria del triunfo. Pudo estar al límite del reglamento, optó por una pillería, pero no creo que lo infringiera. Además, si tantas veces nos quejamos de que en la F-1 no hay adelantamientos, no entiendo el sentido de coartar acciones atrevidas que los faciliten. Si para pasar a otro piloto hay que mirar por el retrovisor y poner el intermitente, mal vamos...

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¿Pilotos huérfanos?Permítanme un desahogo. Como digo una cosa, digo otra y cada día llevo peor la pesadilla del padre de Hamilton. ¿Con quién ha empatado ese señor para estar permanentemente en la tele? ¿Los demás pilotos son huérfanos o sus padres no pusieron el mismo empeño en su concepción? Sinceramente, me aburre y me ofusca verle más que a la mayoría de los verdaderos protagonistas de esta historia.

Sin descanso.En una semana, más... pero me temo que no mejor. Llega Monza, el templo de la velocidad y el purgatorio para Alonso y su R28, que sacará a relucir la peor cara de su carencia de prestaciones. Allí sí que habrá que esperar un milagro para verle optando a algo importante. Y dicen que existen...

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