Fórmula 1 | GP de Europa

Huevos fritos en la curva 12

Para llegar al restaurante hay que pasar hasta tres controles de acreditaciones y aguantar el ruido: "Los clientes tienen que pedir escribiendo en un cuaderno", dice Laura, empleada de 'La Lonja'

Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Una mesa de terraza de verano y un plato combinado: huevo frito, filete de ternera y patatas fritas al precio de cinco euros. De repente, un ruido que se acerca hasta que al pasar al lado de los dos comensales hace temblar sus cubiertos. Es 'La Lonja del Pescado', el único restaurante del mundo en el que se puede comer con los monoplazas de Fórmula 1 pasando al lado, con un muro y una alambrada como única barrera. Está dentro del circuito urbano de Valencia, llegando a la curva 12, justo a cien metros del viraje, y por esa parte del trazado los coches pasan a más de trescientos kilómetros por hora. Para llegar hay que pasar hasta tres controles de acreditaciones.

Mientras los pilotos se juegan la vida a escasos metros, Laura, uruguaya, sirve cervezas a los trabajadores de la pista, y Lorena lo hace en las mesas. Mariana, la dueña, cuenta que el de ayer fue un día más: "No ha habido mucha más gente y hemos subido los precios sólo un euro, aquí suele venir gente trabajadora, no estamos hablando de glamour ni nada de eso, aunque pocas veces puedes tomarte un refresco con un Fórmula 1 pasando junto a ti, la verdad. Por ejemplo, una cerveza que cuesta dos euros ahora la cobramos a tres, pero nada más, no pretendemos hacernos ricos en estos tres días que dura el gran premio".

Laura cuenta qué se siente al trabajar tan cerca de los coches: "Al principio teníamos la adrenalina disparada, pero después va cansando un poco, hay mucho ruido. En algunos momentos el ruido es tan fuerte que los clientes nos tienen que pedir escribiendo las cosas en un cuaderno".

"Alonso no ha venido"

En este local del puerto de Valencia recuerdan con pasión la pasada Copa América de vela donde tuvieron muchos clientes. Ahora, en el GP de Europa, esperan lo mejor para hoy y mañana. A las camareras les gustaría que fueran los pilotos, pero "Claro que me gustaría conocer a los pilotos, sobre todo a Fernando Alonso, pero la verdad es que no ha venido y nosotras tenemos que estar aquí, trabajando", dicen.

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Con tapones en los oídos

Las camareras aquí trabajan con tapones en los oídos para que los tímpanos no se dañen, pero "a veces nos lo quitamos porque al final tampoco escuchamos lo que nos piden", dice Lorena. Las tres empleadas son aficionadas a la Fórmula 1 y están encantadas con que la mayor especialidad del automovilismo esté junto a su local, incluso han ido a ver los entrenamientos que las escuderías suelen realizar en el trazado de Cheste.

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