Sainz se la juega contra Peterhansel
El madrileño recuperó el liderato con su cuarta victoria de etapa y hoy intentará conservarlo

Están locos, absolutamente locos". Lo dice Luc Alphand mientras a su lado, sentado ante una mesa plegable, con su bote de Nutella y un trozo de pan en una mano, Stephane Peterhansel le dedica una sonrisa. Parece un niño recién llegado de hacer travesuras en el colegio más que una leyenda que acaba de jugarse la vida en los caminos. "Para mí es un honor estar luchando por ganar esta carrera con Carlos Sainz, es un grande de los rallys, pero mi obligación es vencer en cualquier prueba que tenga algo que ver con los raids", explica el francés, nueve veces ganador del Dakar, seis en moto y tres en coches, entre ellas la última. Es la segunda pistola del duelo, el que está en la otra esquina. Del lado español, sólo queda Carlos Sainz, tres veces campeón del mundo, dos de rallys y una de raids, la última temporada.
Los dos héroes se están batiendo en una lucha más allá de la competición, una batalla que nace del orgullo. A falta del día de hoy, Sainz es primero con sólo 18 segundos de ventaja sobre el galo. "Esperaba sacar algo más de ventaja en esta etapa, pero el Mitsubishi también va muy rápido. Al final todo puede pasar porque las diferencias son muy pequeñas", explica el madrileño, que ayer volvió a ganar la etapa, la cuarta de las seis que van de rally. De nuevo en los alrededores de Veszprem, la ciudad donde los obispos coronaban a las reinas de Hungría, el 'Matador' saltó, derrapó, voló con su Race Touareg y arrancó hasta el último caballo de potencia de su motor alemán para recuperar el liderato. Pero no era suficiente. Un campeón siempre se exige más.
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Al terminar la primera especial, el de Volkswagen se sinceraba con su jefe de equipo, Kris Nissen: "He ido a tope, no lo entiendo, he corrido más que nunca". Acababa de imponerse en el primer tramo de la jornada; en el segundo lo hizo Robby Gordon con su monstruoso Hummer, con sólo un segundo de ventaja sobre el madrileño.
Desgraciadamente, no será posible un doblete español. Nani Roma, tercero hasta ayer, rompió una bieleta de la dirección en la primera pasada, una pequeña pieza de aluminio que le dejó tirado, junto a su copiloto Lucas Cruz, y no pudo terminar. Hoy volverá en el puesto cuarenta. "Me queda de positivo que he estado casi hasta el final cerca de Peterhansel y Sainz, dos grandes", decía el catalán. Hoy se coronará al campeón del primer Rally de Centroeuropa, dos mitos buscan ver el lago Balaton desde lo más alto.
