Raids | Dakar. La realidad de Mauritania

"El Dakar ayudaba a salvar muchas vidas"

Mauritania llora la cancelación de la prueba y la más que posible pérdida de la carrera, pero el ambiente es tranquilo en un país pacífico en contra del terrorismo y la pobreza

<b>EN CALMA. </b>En la capital de Mauritania los niños juegan en las escuelas ajenos a la situación.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Sidi Mustapha sonríe con fuerza, como si hubiera escuchado el mayor de los disparates, pero poco a poco su risa se va apagando hasta transformarse en un gesto amargo, de tristeza. Acabo de preguntarle si tiene un Kalashnikov en su casa, como creen en Europa, y si Al Qaeda ya ha pretendido que integre las filas del terror. Este maestro de 34 años, de piel negra, que habla perfectamente francés, inglés y español, no entiende que Mauritania se haya convertido en una sospecha. Primero pregunta qué es eso del Kalashnikov, y cuando le explico que es un fusil de asalto empieza la risa incontenible. "Sólo soy un profesor y aquí en la capital pocos tienen armas de ese estilo, sólo el ejercito. Es cierto que mataron a unos franceses, pero los culpables son unos pocos. Sé lo que pasó en su nación, lo que ocurrió en Madrid con los trenes y allí la gente también es pacífica. Pero con la cancelación del Dakar, Mauritania tiene el futuro muy difícil. Es una noticia horrible para África".

Sidi trabaja en una escuela de Nouakchott, un colegio en el que se enseña la tradición malaquí del Islam, predominante en este lugar del Magreb y que propugna una interpretación liberal de las doctrinas mahometanas. "La locura de esos terroristas está destruyendo nuestra religión y a nuestro pueblo. Con sus actos han logrado que Mauritania sea cada vez más pobre y han echado la carrera de nuestra casa", concluye pensando cada palabra.

Al Qaeda se está dedicando a promover diversas escuelas en el interior del país, en las zonas más pobres, donde se abraza la doctrina wahabí del Islam, el integrismo más radical. Pero esa facción no tiene muchos seguidores en Mauritania.

Ibrahim Ma, traumatólogo del Hospital Nacional, analiza lo que se ha perdido: "Cada año recibíamos ayudas de todo tipo para el hospital. Va a ser muy difícil que lo volvamos a tener y la vida será más dura. El Dakar ayudaba a salvar muchas vidas". Cheikh Dah B' Deba, propietario de una agencia de viajes, ha perdido mucho dinero desde que en Nochebuena unos integristas mataron a cuatro ciudadanos galos: "La gente ya no quiere venir porque tienen miedo, pero ya ve que aquí todo está bien. No hay peligro. El Dakar servía para dar a conocer el país y ahora ha servido para mentir sobre Mauritania y hacer que haya miedo".

Ese temor no afecta a Julián y Carlos, dos bomberos de Cercedilla y Galapagar, en Madrid, que llevan dos semanas recorriendo el país con su familia: "Este país merece ser visitado. Todo el mundo nos trata con amabilidad. No es justo que cuatro locos les hayan quitado el Dakar. ¿Qué pasará ahora?". Después de la salida de la legendaria carrera, sólo el espejismo del petróleo puede salvar al país. Muchas compañías exploran el desierto, entre ellas Repsol y Total, en busca del milagro que aleje de la nación de las dunas gigantes el fantasma del integrismo y la miseria.

La suspensión no impidió la llegada del Dakar Solidario

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"Merci l'espagnols (gracias españoles)", repite Ahmed Sidi cada cierto tiempo, mientras a su lado Nani Roma y Marc Coma ayudan a cargar el material. Los dos únicos españoles que han ganado el Dakar viajaron a Nouakchott, junto a Jordi Arcarons y el doctor Xavier Mir, para ayudar en la entrega anual del 'Dakar Solidario'. Este año la hazaña tiene más importancia. Han traído toneladas de material de ayuda humanitaria desde España a pesar de que el Dakar no se ha disputado.

Desde Marsella, un avión Antonov apareció el martes por la noche en el aeropuerto de la capital mauritana y varios trailers llegaron en barco al puerto. En el Hospital Nacional de Mauritania, al igual que en la Federación Nacional de Personas Discapacitadas o en el Cheik Zayed, tenían miedo de que este año no llegara la ayuda. Pero está allí y el director del centro de Nouakchott, Isselmou Ould Califa estaba exultante con la noticia: "Vuestra llegada es algo grande para nosotros". En su hospital sólo los cuatro aparatos de diálisis que traen este año regalaran muchos años de vida. Antes del Dakar Solidario, que seguirá en el futuro, sólo había dos en todo el país.

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