Alonso un bicampeón en la mina asturiana
Tras tres semanas de vacaciones, el nuevo piloto de Renault reapareció anoche como protagonista de 'El Larguero', que se emitió desde el pozo San Nicolás de Mieres, donde sustituyó su habitual mono de competición por el de minero
Con otro casco y otro mono muy diferentes, Fernando Alonso fue la atracción ayer en la mina San Nicolás de Mieres. Por la tarde, el bicampeón bajó hasta la séptima planta, excavada a 570 metros de profundidad y por la noche fue el protagonista de 'El Larguero' de la Cadena SER, que José Ramón de la Morena hizo en directo desde una galería de esa misma planta, en lo que significó un desafío técnico y periodístico sin precedentes en la radio española.
La inspección a la mina, previa al programa, resultó fascinante para todos. La expedición, encabezada por Alonso y De la Morena, pasó primero a recoger las botas y vestimenta propias para la ocasión, además de ropa de abrigo. A esa profundidad, el sistema de ventilación recoge el aire del exterior y lo inyecta en los túneles, de modo que invierno y verano también se dejan sentir dentro de la tierra. Después llegó el turno de completar el equipamiento en lampistería, donde los mineros se proveen de los cascos, de la batería de los focos y del oxígeno de rescate, el autorrescatador.
De esa guisa se presentó la visita en las puertas de la jaula, que es el ascensor que te conduce hasta el interior del pozo. Y lo de jaula no se vayan a pensar que es una metáfora. Se trata de una caja herrumbrosa con raíles en el suelo y cadenas colgando por todos los sitios. Es bastante ruidosa. Algo así como un vagón de metro abandonado hace cien años que te succionará hasta el centro de la tierra, como en la aventura de Julio Verne. De pronto, desaparece cualquier resquicio de luz natural. Allí jamás la hubo.
La pintada "Vete pa Ferrari, Alonso"
En ese espacio y en ese abismo, Mariano Revilla y el equipo técnico de la Cadena SER construyeron lo más parecido a un estudio (a un milagro), justo en la encrucijada de varios subniveles, entre ellos el 872, de más de un kilómetro de largo y culminado por un sinfín de salidas. Hay en esa caverna un complejo sistema de máquinas y cintas transportadoras, pero al final de uno de esos pasillos negros la escena resulta sobrecogedora y eterna: un minero pica en la roca mientras otro asegura el cuadro ajustando maderos con una maza.
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Los turnos duran seis horas y los relevos completan las 24 horas del día. Hunosa, que contó con 27.000 trabajadores en los años 70, tiene ahora unos 3.000 empleados repartidos en cuatro pozos. Las minas se reducen, pero en torno al 80% de la energía eléctrica en España todavía procede del carbón.
Es difícil explicar las motivaciones de un minero. Naturalmente son económicas (salarios dignos y prejubilaciones a los 42 años), pero existe también una razón social y cultural, incluso genética: Asturias es una comunidad autónoma minera. Y por eso allí encaja perfectamente una personalidad como Fernando Alonso, recibido como uno más, como alguien que siempre está presente en la vida de los mineros. Queda muy claro en la entrada del subnivel 872, donde una pintada roja resalta sobre la pared negra: "Vete pa Ferrari, Alonso".