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Un Fiat Punto ganador cuesta 250.000 euros

Es el precio del Súper 2000 con el que Miguel Fuster se acaba de proclamar campeón nacional. Sobre la base de un utilitario se crea un auténtico coche de competición con 280 CV de potencia

<b>SOBRE RAÍLES. </b>Aunque es un coche muy rápido, el Fiat Punto Súper 2000 también es noble.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Un cuarto de millón de euros. Eso es lo que vale el Fiat Grande Punto Súper 2000 con el que Miguel Fuster acaba de lograr su segundo título nacional de rallys tras ganar en el Costa Brava. Una mecánica sofisticada que también ha estado peleando por la corona en el Intercontinental Rally Challenge frente al equipo Peugeot España.

AS tuvo oportunidad de probarlo tras la penúltima cita del Nacional, el Rally Villa de Llanes. Los mecánicos e ingenieros del equipo MRT de Mauro Nocentini se daban cita en la carretera que une Cué con Andrín, un trazado en pendiente con unas vistas espectaculares al mar.

Lo que más sorprende en parado es la ubicación de los asientos, que casi están situados en la parte trasera del habitáculo para mejorar el centro de gravedad. Eso sí, una vez sentados, la visibilidad del frontal es totalmente nula. Se gana en reparto de pesos, pero se pierden las referencias visuales de la parte delantera del coche.

Al apretar el botón de arranque el motor comienza a rugir. La palanca de cambios es secuencial y se encuentra al lado del volante, pero el cambio no es electrónico como en los 'World Rally Car'. Por ello es necesario un fuerte empujón para realizar cada cambio de relación (tiene seis). A la hora de soltar el embrague hay que acelerar con decisión, ya que si no se cala, dado su poco recorrido.

Ya en marcha, las sensaciones que produce conducir un Súper 2000 son poco espectaculares. Aunque corre, al no tener turbo y disfrutar de un sistema de tracción total parece que va sobre raíles, pero el pilotaje debe ser muy decidido, ya que las reacciones son un tanto bruscas. Dicen los ingenieros que es así como se consigue la competitividad, pero Fuster estuvo todo el rally quejándose del funcionamiento del diferencial trasero, lo que quizá dificulta su conducción.

Al detalle

Motor. Potencia a raudales

Una sofisticada preparación permite obtener 280 CV de un motor de sólo dos litros de cubicaje... y sin necesidad de turbo. Las revoluciones están limitadas para garantizar la fiabilidad.

Habitáculo. Sólo lo esencial

Como en todos los coches de competición, el habitáculo lleva sólo lo imprescindible para los rallys, quitándole todos los elementos superfluos. El interior está rodeado por una estructura tubular de seguridad.

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Al volante. Muy retrasado

Los asientos, por supuesto de tipo baquet y con cinturones homologados, tienen una posición sorprendentemente retrasada: van casi colocados donde los traseros en el coche de serie.

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