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La 'Alonsomanía' nació con la primera victoria

Fórmula 1 | Los cien grandes premios del bicampeón (2)

La 'Alonsomanía' nació con la primera victoria

La 'Alonsomanía' nació con la primera victoria

El 24 de agosto de 2003, Alonso logró su primer triunfo en la F-1, se convirtió en el más joven de la historia en hacerlo a los 22 años y dio a España un éxito inimaginable hasta ese día. Fue su pistoletazo de salida como fenómeno de masas.

Fue una jornada interminable, de páginas y más páginas. Póster central en AS, columnas de opinión por todo el periódico La victoria de Alonso en Hungría, la primera de un español en la F-1, fue también la culminación de una etapa. La demostración palpable del talento que Fernando ya atesoraba en su debut en los monoplazas, en la F-Nissan. Un certamen en el que arrasó.

Algo que ya se podía ver en su insatisfacción mediado el año de Fórmula 3000 ("Estoy decepcionando a la gente que me sigue, estoy aquí para subir al podio y ganar carreras"). Su crispación con los problemas del Minardi ("Sé que me pasan los coches, no los pilotos"). Y la alegría en el podio de Hungaroring, con una carrera dominada de principio a fin, tras doblar a Michael Schumacher. Cara de niño y corazón de campeón. Algunos lo sabíamos, sólo faltaba una campanada así con un coche que no era el mejor de la parrilla. Algo en lo que también se diferencia de Hamilton.

Ese caluroso 24 de agosto de 2003, la F-1 alcanzó entre La2 y TV3 2.900.000 espectadores, un récord hasta entonces. Más del doble de lo habitual (1.200.000 de media entre ambas). Un protagonista español es lo que necesitaba un espectáculo como el de los grandes premios para dar el salto. Esto le situaba a la altura de otros pioneros como Ángel Nieto, en las motos, o Severiano Ballesteros, en el golf. La temporada terminó con el sinsabor de dos abandonos seguidos, el último de ellos en Suzuka. Si no llega a romper su motor iba camino de su segunda victoria. Su estrategia era de dos paradas por las tres que realizó el posterior ganador, Barrichello. El balance del primer año en un buen equipo fue de cuatro podios, incluyendo una victoria.

La temporada 2004 fue de transición hacia la gloria. A finales del año anterior, Briatore decidió hacer borrón y cuenta nueva con el propulsor de Renault. Se olvidó del revolucionario y ultraplano de la V a 111º por su escasa potencia y fragilidad. Como no daba tiempo a concebir una mecánica a 90º decidieron montar un motor Supertec, creado a finales de los noventa. Más potente, pero pesado y con un centro de gravedad demasiado alto. El R24 fue siempre muy difícil de pilotar al límite. De hecho, el asturiano terminó la pretemporada en Silverstone con una salida de pista. Toda una señal. En Malaisia, donde cometió uno de esos escasos errores del año, se salió en la calificación a consecuencia de un latigazo. Pese a que faltó la victoria, sus espectaculares salidas, sus remontadas y la llegada de una televisión dispuesta a contar los entresijos de una disciplina llena de atractivos convirtieron a la Fórmula 1 en el segundo deporte con más audiencia del país a espaldas del fútbol (cuatro millones de media).

El momento más brillante del año se vivió en el GP de Francia. Salió desde la pole y luchó con un ritmo de carrera endemoniado contra un Schumi en plena forma. El alemán llevaba, además, su intratable F2004, que le hizo dominar el Mundial a placer. En pista, Michael no podía pasarle. Fernando no fallaba y Magny-Cours nunca ha permitido muchas alegrías para adelantar. Hasta que Ross Brawn sacó la varita mágica y decidió romper la baraja de la estrategia. En vez de las tres previstas, como el R24, se detuvo una más. A base de alternar sus detenciones consiguió rodar sin tráfico y permitirse un colchón suficiente para asegurarse la victoria.

El divorcio con Renault se fraguó en aquel 2004. Alonso estuvo medio año aguantando el favoritismo de la escudería hacia Trulli. Flavio quería vender a Jarno a otro equipo. Llevaba menos gasolina en todas las calificaciones y después no podía pasarle con su mayor ritmo. En Mónaco, antes de su famosa colisión con Ralf en el túnel, supo por radio que no tenía gasolina suficiente para pasar a su compañero por estrategia.

Hubo más broncas. En Silverstone, Flavio, su mánager y su padre casi llegan a las manos por el enésimo error táctico de Symonds. Alonso terminó cuarto el Mundial (dos puestos mejor que en 2003), y tenía ya casi listo el primer coche a su medida, el R25. Estábamos en la antesala de la gloria.

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