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El coche de James Bond ya corre en el Nacional

AS probó el Aston Martin con el que Xevi Pons hizo podio en Osona, una maravilla de 425 caballos que tiene un precio de 180.000 euros

<b>UNA AUTÉNTICA JOYA. </b>El Aston Marin es un modelo mítico famoso por las películas del célebre espía.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Difícilmente iba a imaginar James Bond que el coche que le sirvió para realizar las más espectaculares persecuciones frente a los malos iba a acabar compitiendo en rallys. Pero así es, ya que David Richards, el nuevo patrón de Aston Martin, quiere promocionar el modelo Vantage de la mítica firma británica por los tramos europeos, y hasta España ha enviado una unidad que AS probó en el circuito del Jarama.

La buena relación que existe entre Baporo, la empresa de Pep Bassas, ex campeón de España de rallys, y Prodrive, el emporio de Richards, viene de lejos. Bassas le compró el primer BMW M3 en 1987, y con ese mismo coche logró el título dos años después. Por esa razón su formación fue la elegida para hacer correr el Aston Martin en nuestro país, un coche que ya ha corrido en el Rally de Canarias con Josep Zurita y subió al podio en Osona con Xevi Pons.

Esta unidad es prácticamente de serie. Tan sólo se ha tocado el motor V8, que rinde 425 caballos, el cambio, de relación cerrada, y el equipamiento para rallys (backets, barras...) Lo demás es prácticamente de serie, sobre todo porque hasta que no se clarifique la reglamentación para la categoría GT nadie quiere hacer inventos. El coste de la unidad probada es de 180.000 euros, lo que vale cualquier Súper 1.600, mucho menos espectaculares.

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Nada más arrancar los ocho cilindros comienzan a rugir con fuerza. Resulta fácil engranar la primera velocidad y echar a andar, ya que es un coche casi de serie. Las marchas van entrando con facilidad y de forma segura gracias a los dientes rectos del cambio, y la relación, algo larga para rallys, es ideal para surcar el veterano trazado madrileño.

Donde más trabajo queda por hacer es en el apartado de suspensiones y frenos, ya que el coche da la sensación de ser algo pesado y le cuesta echar el ancla en las apuradas de frenada. Pero es muy noble y divertido de conducir, y cuando se le coge el aire se comienza a ir de atrás, emulando los derrapes que tanto se añoran en los rallys actuales. Y es que la categoría de los GT está trayendo un soplo de aire fresco para los aficionados de cuneta, que están hartos de ver rodar molinillos por las curvas.

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