La lluvia provocó el caos
La lluvia fue la protagonista del GP de Europa que comenzó a disputarse bajo un sol radiante y que vio como, en cuestión de segundos, un intenso manto de lluvia provocó el caos, los abandonos y la suspensión de la carrera. 22 minutos después, volvieron a rugir los motores en Nüburgring.

El Gran Premio de Europa, décima prueba del Mundial de Fórmula Uno, tuvo dos protagonistas, Alonso, al ganar, y la lluvia, al provocar la suspensión de la carrera y su posterior reanudación.
Con los coches por detrás del coche de seguridad, 22 minutos después de que fuera neutralizada. Así lo anunciaron las previsiones, la lluvia comenzó a caer sobre Nürburgring a los pocos minutos de darse la salida. El agua convirtió la pista en una pista de patinaje de la que fueron víctimas numerosos pilotos, entre ellos el británico Lewis Hamilton (McLaren), líder del campeonato, que fue al poco devuelto al asfalto por una de las grúas que retiran los vehículos accidentados. Lo hizo con una vuelta perdida.
Víctimas del agua fueron el británico Jenson Button (Honda), los alemanes Adrian Sutil (Spyker) y Nico Rosberg (Williams), el estadounidense Scott Speed y el italiano Vitantonio Liuzzi, ambos de Toro Rosso.
En el momento de la suspensión el líder era, sorprendentemente, el alemán Markus Winkelhock (Spyker), último de la parrilla, debutante en un gran premio y que fue el último en entrar a la zona de garajes para poner ruedas de mojado. Cuando regresó a la pista tras cambiar los neumáticos se mantuvo en cabeza de la carrera, por delante de Felipe Massa y Fernando Alonso.
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En la arrancada Räikkönen conservó la primera plaza, pero Massa superó a Alonso antes de llegar a la primera curva. Cuando comenzó a llover, los pilotos, liderados por Raikkonen, se dirigieron a la calle de boxes para poner ruedas de mojado, pero el finlandés cambió de idea en el último momento y regresó a la pista para tratar de sorprender a sus rivales.
Sin embargo, la intensa lluvia le hizo replantearse su plan y al siguiente giro entró en los 'boxes' para hacer lo que todos, a excepción de Winkelhock, que se mantuvo en la pista para situarse en el liderato. Raikkonen se reincorporó séptimo. A falta de 26 vueltas tuvo que abandonar el Gran Premio de Europa. El finlandés, tercero en el campeonato, se quedó detenido después de que su coche comenzara a renquear. Trató de regresar a la calle de garajes pero se quedó a las puertas.