Yo digo | Manuel Franco

Que la vida no te quite la sonrisa

Manuel Franco
Redacción de AS
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Estaba triste aquel día, con dolor en el alma por la pérdida y la ausencia cuando te vi. Tirados en el suelo de Mauritania, donde hasta el aire parece cansado, me lo dijiste. "Chico, no dejes que la vida te quite nunca la sonrisa. Pase lo que pase. Siempre hay alguien que sufrirá por ti cuando tú sufras, así que sonríe siempre". Y así apareciste tú ayer, con una enorme sonrisa en un rostro cansado y acostumbrado a luchar, ahora que empieza la batalla. Lloré. No es fácil para quien te quiere verte manejando una silla de ruedas en vez de tu KTM, pero después estaban las ganas de vivir y una nueva lección. Nunca miraré hacía abajo para hablar contigo, eres demasiado grande. Sólo intentaré ponerme a tu altura. Sigues vivo y volverás a África. No, no estás en la vida para contemplar el paisaje.

Como piloto, aunque te lo preguntase tras ganar una etapa de tu Dakar, ¿recuerdas? ya lo demostraste todo. Eres uno de los mejores y sólo el destino y sus juegos con las cajas de cambios y un bazo perdido te quitaron el sueño. No tienes nada que demostrar. Vas a seguir luchando y volveras a ver las dunas, a disputar esa mágica carrera de mierda que adoras como si fuera ese ángel que tienes al lado. A lo peor no, pero dicen que después de las desgracias vienen las cosas buenas. Es la vida, un neumático que gira entre arena y piedras, pero que siempre ve el sol... cada mañana. No soy quién, pero te pido una cosa: sigue sonriendo amigo.

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