Ducati planta cara al imperio japonés
La pequeña fábrica italiana se ha convertido en la dominadora de la clase reina, pese a pelear contra rivales con medios muy superiores

Antonio Cavalieri Ducati, ingeniero, fabricante de aparatos de radio, el origen de todo. Este hombre, junto a sus hijos y a Carlos Crespi fundó, en 1926 en Bolonia, la fábrica italiana que está destrozando el orgullo japonés. Hasta 1952 no diseñaron su primera moto, pero desde ese momento Ducati es sinónimo de velocidad. Por esa cualidad, precisamente, es por la que los artesanos italianos están ganando la primera parte de la guerra a las grandes firmas niponas como Yamaha y, sobre todo, Honda. En estos momentos, Ducati manda en las clasificaciones de pilotos, con Casey Stoner, y de constructores. El australiano es líder con 86 puntos, por los 71 de Valentino Rossi, con Yamaha, y los 49 del primero piloto de Honda, Dani Pedrosa. En cuanto a la clasificación de marcas, igualmente los italianos, con tres victorias, tienen 86 puntos, por 71 de Yamaha y un triunfo, y 69 de Honda, que aún no ha ganado ni un gran premio este año.
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El primer motor que diseñó Ducati, en 1946, para bicicletas, ofrecía un caballo de potencia; el que monta su Desmosedici GP7 más de 200 y una velocidad de 332,5 kilómetros por hora. "La GP7 está estudiada para privilegiar la máxima potencia", dice Filippo Preziosi, director técnico de su división de carreras.
Ducati, tras dominar en Superbikes, con doce títulos de pilotos y catorce de constructores, se lanzó a MotoGP en 2003. En 2006, Investindustrial compró Ducati, pero ya desde un año antes se había unido a Bridgestone en MotoGP, otra de las claves del éxito. Ducati, con una única fábrica en Borgo Panigale desde 1935 y una facturación de 305 millones de euros, está venciendo a los 68.570 de Honda y los 9.766 de Yamaha. Los asiáticos venden más motos, pero no tienen ninguna como la GP7. ¿Podrá esta vez el talento con el dinero?
