El salón donde no existen imposibles
Los únicos límites los pone la imaginación. Porque todo lo demás es factible cuando hablamos de la personalización de automóviles, el fenómeno del tuning que continúa revelándose imparable. Y la mejor muestra de ello se ha vivido durante este pasado fin de semana en el Madrid Tuning Show.

Mientras la industria de la automoción se desvive por ofrecer un modelo a la medida de cada cliente (con más o menos éxito), siempre existen espíritus inconformistas, rebeldes por definición, que buscan desmarcarse de cualquier tipo de encasillamiento. Ellos son el alma del tuning, el fenómeno de la personalización de automóviles que cada día cala más hondo entre los aficionados españoles.
Sólo así se explica el enorme éxito del que, desde hace tres años, disfruta el salón Madrid Tuning Show, un certamen especializado que se está consolidando como uno de los más importantes de Europa. Para su edición 2007, que concluyó ayer en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de la capital, los organizadores han tenido que incrementar la superficie de exposición hasta los 30.000 metros cuadrados, un 35 por ciento más que el año anterior. Sólo así podían acoger a más de quinientos especialísimos coches, los espacios de las empresas del sector, la exposición SuperCars (Ferrari, Lamborghini, Porsche, Venturi..) y un sinfín de actividades paralelas.
Y es que el tuning no conoce límites. Si existen, tan sólo son los que marque la imaginación del tunero. Aquí lo normal se convierte en vulgar y lo más valorado son conceptos como originalidad, colorido, exclusividad, estética... Porque otros más convencionales como consumo, seguridad o habitabilidad no es que pasen a un segundo plano, es que sencillamente dejan de existir.
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La música y las mujeres también están directamente relacionadas con este ambiente. En el Madrid Tuning Show no faltaron los conciertos y números musicales, pero sobre todo acapararon la atención los vehículos que se convierten en auténticas discotecas sobre ruedas, una orgía de altavoces y amplificadores capaces de hacer temblar al coche... y cuanto esté a su alrededor.
Y las chicas son la salsa de una afición eminentemente masculina (al menos por ahora). Ellas alegran la vista de los visitantes y añaden otro tipo de belleza a este festival de color y sensaciones.
