Raids | Lisboa - Dakar 2007

Regreso, gracias por todo y hasta la próxima

El final del trayecto: Dakar.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Siempre, cada año, esa emoción llega. Un escalofrío viaja por el cuerpo acariciando el alma y aparece, como por sorpresa, una gran sonrisa. Sucede al contemplar el Lago Rosa, el final del otro principio, el lugar donde termina la aventura y empieza el regreso a casa. Ayer pude ver ese legendario color rosáceo que distingue a este lago salado.

Es día de emociones. Isidre Esteve se quita su gorra naranja que ha llevado durante toda la carrera, la firma y me la regala. "Gracias amigo", dice el genial ilerdense. Se echa de menos en el podio a Marc Coma, otro año volverá. Carlos Sainz, me da un abrazo. "Ya estamos aquí, concejal. ¿Y esa gorra tan guapa?" "Me la ha dado Esteve que es un tío majo", le digo. "Métete en el coche, verás qué sensación, y cuando bajes te llevas mis guantes", dice guiñándome un ojo, como los grandes.

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En el hotel, a Peterhansel se le quedan los ojos pequeños al recordar a su amigo Henri Magne. Emociones. Sigo aquí y casi estoy ya en casa. El viaje ha sido duro, más que nunca. Lo peor, como siempre, ver la miseria y no poder ayudar más, sentirse dramáticamente afortunado.

En cada crónica he intentado que ustedes sientan la magia de este viaje inolvidable, he intentado hacer arte de las palabras. No sé si lo he logrado. Ya regreso a casa para seguir viviendo. Quisiera dedicar mi trabajo de estos días a mi familia, a mis compañeros del periódico por tanto trabajo desde allí, a la Cadena Ser, a Carlo, que ha estado a mi lado en todo momento, parece que fuera mi mujer, a los que han comprado el periódico cada día para leer algunas de mis crónicas y, sobre todo, a mi padre, que me espera para siempre allá donde descansan los hombres valientes.

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