Un accidente aparta a Coma de la victoria
El catalán se vio obligado a abandonar tras estrellarse contra un árbol al comienzo de la especial. Llegó a perder el conocimiento, aunque su estado no es grave. Despres hereda el liderato del piloto de KTM Repsol

A su lado, la doctora Florence Pommerie agarraba en el aire una bolsa de suero, mientras Marc Coma bajaba en camilla del helicóptero, ya sin casco, ya sin gloria, sin su segundo Dakar, pero con vida. El campeón, el héroe del desierto y la sabana, de la selva y los caminos, se acercó al mundo de los humanos durante un instante, uno de esos momentos trágicos y malvados que cambian la vida. El día no pintaba bien. Alguien dijo que Marc se había perdido, que aún no había cruzado el primer control de paso, hacía ya más de 20 minutos que el francés Despres pasaba por ese punto. No era preocupante, teniendo en cuenta la ventaja de más de 50 minutos del español pero, como suele suceder, la mala noticia llegó.
El líder se había ido al suelo en el kilómetro 57. El Dakar se quedó mudo y un escalofrío recorrió el cuerpo de todos. Las informaciones llegan de todas partes y son contradictorias. Llega a Tambacounda y es introducido en una especie de habitación con una tela azul como puerta. Dentro de un almacén de este extraño aeropuerto, el español es examinado por los médicos. Consternado llega Jordi Arcarons temiendo por la suerte de su hijo predilecto. "Está muy afectado porque ha perdido el Dakar, pero aparte de eso parece que no se ha roto nada, y está bien. Está más tocado moralmente que físicamente", dice al salir.
Al llegar al primer pueblo el rumbo se volvía difuso. Era aproximadamente el kilómetro 34 de la especial y el catalán se perdió. Estaba en un lugar complicado, con varias alternativas y una zona en la que de repente todo se cubría de hierba y se perdía toda huella. Ahí el líder no siguió bien el rumbo, ¿o sí?, y continuó por una alternativa fuera de la pista buena hasta algo más allá, en otro lugar que se encontraba a unos seis kilómetros en paralelo a la correcta. Ahí fue donde se estrelló contra un árbol. Sin apenas haber recobrado el conocimiento pudo aún coger su moto y continuar en carrera, pero después se cayó otras dos o tres veces. Ni siquiera el propio piloto lo recuerda. En su primera caída salió volando y se topó contra unas ramas. El resultado no es alarmante, aunque sí preocupante: traumatismo craneal, cervical, pequeña rotura en una vértebra (sin desplazamiento) y un fuerte golpe a la altura del riñón izquierdo. Deberá llevar collarín durante los próximos tres meses.
A las tres y cinco de la tarde el joven español partía en un pequeño avión de hélices de bandera portuguesa con destino al hospital de Dakar, donde fue sometido a varias pruebas para conocer la gravedad de las lesiones producidas.
Noticias relacionadas
La clave estuvo en el comienzo de la especial y en un error en el roadbook, error fatal que quizá no todos desconocían. Antes de empezar, Marc se dio cuenta de que el director deportivo de la prueba, el francés David Castera, estuvo durante más de veinte minutos hablando con el francés Cyril Despres, segundo clasificado entonces y nuevo líder ahora. El español no entiende esa conversación en ese momento. Antes, la organización había quitado una nota importante en el roadbook, precisamente la que hacía referencia a ese kilómetro 34 de la especial donde después Coma perdería las coordenadas. Isidre Esteve, que también cayó cerca de ese punto, tampoco entendió por qué otros iban por una pista que no parecía la buena. Poco más que decir. La organización pidió después disculpas a Jordi Arcarons, pero el daño ya estaba hecho.
Ganador de tres etapas este año, hasta ayer líder con más de 50 minutos de ventaja, dominador absoluto de la prueba, un solo error le ha costado su segundo Dakar consecutivo. Quizá le falta su medalla de la virgen de Queralt. Marc lo merecía, pero así es esta maldita y mágica carrera en la que todo puede pasar y nadie puede confiarse. Regresará para ganar. No lo duden. Es el mejor y los grandes siempre vuelven.
