Coma mantiene la situación bajo control
El catalán acabó segundo una etapa que ganó el portugués Rodrigues, con lo que dio un paso más hacia el objetivo de conquistar su segunda victoria absoluta. El francés Peterhansel sigue líder en los coches

Suele ser el primero en aparecer en el campamento, con su pinta de campeón, pone la pata de cabra de su KTM, se quita el casco, se pone su gorra de Red Bull y sonríe. Es la sonrisa de Marc Coma, la de un piloto que, si los hechizos negros del África más oscura no lo impiden, ganará su segundo Dakar consecutivo, una hazaña que ningún español ha logrado jamás en la historia de esta carrera que está a punto de cumplir los treinta años de existencia. Marc se convertiría en el mejor español en el Dakar, pero eso es una historia que habrá que contar a partir del próximo domingo.
De momento el catalán sale de Mauritania, donde suelen pasar grandes cosas, en la primera posición de la general y con más de 54 minutos de ventaja sobre el francés Despres, el máximo rival. Ayer ganó el portugués Helder Rodrigues, la primera especial africana en la que se impone este piloto luso que suele dominar en las etapas europeas pero nunca había demostrado sus dotes de pilotaje en la extraña y malvada Mauritania.
La gran criba.
Decía Coma que pasarían cosas en este país... y cosas pasaron. El único que se salvó fue el de la moto número uno, porque Isidre Esteve rompió la caja de cambios camino de Tichit, Nani Roma volcó en la etapa de Atar y rompió el embrague en la especial de Tichit, Carlos Sainz se quedó sin dirección asistida un día y al siguiente su Volkswagen se paró a mitad de la especial (al parecer con la correa de distribución averiada) y perdió todas sus opciones de victoria o podio en este su segundo Dakar, al que llegaba buscando ser el primer español en ganarlo en coches.
Eso en cuanto a los nuestros. En el resto (al margen de los problemas de Despres llegando a Zouerat), el caso más significativo del mal de Mauritania lo vivió De Villiers, que era líder en coches y ahora viaja por la clasificación como alma en pena. Es el Dakar, es Mauritania, el país más crudo de cuantos existen en este viaje de sueños cumplidos e ilusiones rotas. El doblete español se quedó en la tinta de las páginas de los periódicos como un deseo que la realidad ha dejado en papel mojado.
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Sainz salió a la etapa de ayer con la intención de demostrar su clase y es posible que, si nada sucede (condición que siempre hay que anteponer a cualquier deseo en el Dakar), gane la etapa de hoy. Ayer acabó quinto y es décimo en la general a más de siete horas de Peterhansel, líder sin arriesgar.
La etapa la ganó el qatarí Nasser Saleh Al Attiyah, primer árabe que vence una especial, campeón del Mundial de rallys en el Grupo N este año, cuarto clasificado en Atenas en tiro olímpico, un hombre que, según su compañero en BMW José Luis Monterde, "ve a través de las dunas. Es impresionante lo de este tío". Dos Mitsubishi, el de Peterhansel y el de Alphand, lideran la clasificación por delante del BMW del piloto de los Emiratos Árabes Unidos, y lo hacen sin que ni uno de los coches japoneses haya ganado una etapa, lo que ofrece una perspectiva de esta carrera de eliminación en la que, al menos este año, en coches ganará el que menos errores cometa y menos problemas tenga.
