Raids | Lisboa-Dakar 2007

De cena y desayuno con los campeones

La noche en el campamento.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Más pequeño que otros días, el campamento de Tichit era un buen lugar para encuentros interesantes. En la hora de la cena, en la fila del campamento donde todos cogen sus raciones, Isidre Esteve aparece con su sonrisa amarga, saluda, coge un poco de pasta y se sienta con quien les escribe y otros periodistas. El catalán es un tío grande, pero de momento le falta esa pequeña dosis de fortuna que todo gran campeón necesita.

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Cuando estamos sentados con el leridano aparece Carlos Sainz. "¿Qué pasa, concejal?", me dice con el rostro cansado, dolorido por el esfuerzo y aún enfadado por la rotura de la dirección asistida de su Volkswagen. El madrileño se coge una especie de mousse de chocolate que hacen aquí y se une al grupo. "¿No sabes que éste es concejal en Valdemorillo?", le dice a Esteve. "No hables tanto, que seguro que tú también acabas de político", bromeo y todos ríen. La noche en la tienda de campaña transcurre bien, sin sobresaltos, aunque ya a las cinco de la mañana los aviones y las motos empiezan a hacer mucho ruido. En el desayuno, de nuevo Sainz saluda al grupo, se le ve mejor, con moral. Está grande el bicampeón, ajeno al futuro que le espera camino de Nema. Se muestra afable y hasta los más escépticos, esos que pensaban que a su paso olía a azufre, empiezan a sentirse encantados con este madrileño que se va con esos andares tan del 'Foro'.

Salimos de la pista de arena de Tichit, escribo en el avión y llegamos a Nema. Nos recibe un fuerte golpe de calor y mi estómago empieza a resentirse, me siento mejor gracias a la ayuda del avión de los españoles y alguna medicina. El sol quema en este lugar olvidado, en el que la vegetación parece paja, la piel se seca y el cielo es una nube de polvo ocre.

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