Raids | Lisboa-Dakar 2007

Otro fallo mecánico desespera a Sainz

El madrileño marcaba el mejor tiempo de la especial cuando su Touareg se quedó parado en mitad del desierto. Peterhansel es el nuevo líder en coches tras incendiarse el otro Volkswagen de De Villiers

<b>DESOLADO. </b>La imagen de Carlos Sainz tras la nueva avería de su Volkswagen lo dice todo: un hombre abatido ante la crueldad de ese desafío que se llama Dakar.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

En el Dakar como en la vida todo cambia en un instante. C?est la vie, C?est le Dakar. Aunque el talento y el esfuerzo ayudan, en ocasiones la frontera que separa la gloria del fracaso depende de un puente que se va estrechando hasta romperse con una simple ráfaga de viento. Carlos Sainz es el mejor piloto español de rallys de la historia y uno de los más grandes del mundo de todas las épocas. Y probablemente sea el más veloz de los pilotos en esta prueba, pero esto es el Dakar, la carrera más difícil, dura y, en ocasiones, injusta del planeta. Para ganar aquí hay que poseer cuatro cosas fundamentales, y por este orden: un coche robusto que tenga los menos problemas mecánicos posibles, una extraordinaria dosis de suerte, experiencia en este tipo de pruebas y un talento descomunal. De estas, Sainz ha demostrado poseer en su grado máximo la última de las cuatro, en cuanto al resto el día de ayer se encargó de demostrar que la buena fortuna sigue sin ser su aliada, que aún le falta experiencia y que el Volkswagen Touareg no posee la fiabilidad, todavía, de los imponentes Mitsubishi, los auténticos monstruos del desierto.

Carlos, después de la rotura de la dirección asistida en Tichit, salió a por todas en la etapa de ayer, conduciendo como él sólo sabe y con la ayuda en la navegación de su copiloto, Michel Perin. En el primer control de paso, en el kilómetro 185 de la especial, tenía más de diez minutos de ventaja sobre Peterhansel. Tras esa exhibición Sainz estaba de nuevo en la lucha por la victoria, después de que su compañero De Villiers, líder hasta ayer, se quedara con el coche incendiado en el kilómetro 192, justo debajo de la conocida como Roca de los elefantes, en pleno desierto mauritano. La remontada, aunque épica y muy difícil, aún era posible. Entonces ocurrió lo que muchos esperaban, la diosa Fortuna volvió a enfadarse con Sainz en forma de avería mecánica.

Noticias relacionadas

Seguía primero, arañando tiempo a sus rivales, quizá soñando con ganar su primer Dakar de la mejor manera posible, como un héroe, pero en ese instante le cambió la vida, le cambió el Dakar. Su Touareg se paró y ya no se pudo volver a arrancar. Ni la ayuda de sus compañeros Mark Miller y Carlos Sousa sirvió de nada. Sainz seguía horas más tarde parado en ese mismo kilómetro. Los dos camiones de Volkswagen serían los encargados de remolcar a De Villiers y al español, pero además se pasaron de largo y tuvieron que volver a por Sainz, que mientras se desesperaba con los brazos destrozados en ese kilómetro 325, rodeado de desierto.

Mientras todo eso sucedía, el viejo y bravo Jean Louis Schlesser ganaba su segunda etapa en este Dakar por delante de sus compatriotas Luc Alphand y un Peterhansel que es nuevo líder y se prepara para ganar su tercer Dakar en coches, que sería el noveno en total. Aún queda mucho y todo puede pasar, la máxima del Dakar por excelencia. C?est la vie, C?est le Dakar.

Te recomendamos en Más motor