Sainz sabía que partía con su coche averiado
"Falla la dirección asistida", dijo al llegar a la salida de la especial, a la vez que comprobaba el nivel de líquido que había y rellenaba como podía

La noche del sábado sonó mi teléfono en el campamento del aeropuerto de Atar. "Pipo, soy Carlos. ¿Dónde estás? ¿Es que te vas a ir sin despedirte?". Le contesté: "No te preocupes, que voy a ir a la salida de la etapa de mañana, y allí nos vemos". Así fue y, al llegar a la salida, primer disgusto. Pedregá, el ganador de la categoría de quads del pasado año, se veía obligado al abandono delante de nuestras narices, al llenarse el cilindro de su Can Am de agua.
Un poco después, comenzaron a llegar los coches. Primero Giniel De Villiers, el líder y ganador de la anterior etapa, después Stephane Peterhansel y, tercero, Carlos Sainz. Queríamos desearle suerte, cuando se bajó a toda prisa de su Volkswagen con cara de sobresalto. "Falla la dirección asistida", dijo. Acto seguido, junto a su copiloto, Michel Perin, desmontaron el morro del coche y Carlos procedió a comprobar el nivel del líquido de la dirección.
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Le pidió a Perin que le diera el bote con más líquido, y rellenó el depósito. Tras verificar que no había fugas aparentes, se volvió a meter en el habitáculo con cara de circunstancias, se enfundó el sotocasco, el casco con su HANS correspondiente, los guantes y se ajustó los arneses. La despedida no fue la deseada, ya que Carlos partió con cara de desconfianza. Eso sí, mientras que sus rivales tomaban la salida como si de un taxi se tratara (mentalidad dakariana), él casi arranca el brazo al comisario, que tardó un poco más en retirarlo de lo que están acostumbrados los pilotos de rallys.
Parece mentira que, tras desmontar el coche de arriba abajo el día anterior, y que después de haberle sustituído todo lo sustituible, un mal montaje o un defecto de fabricación haya dado al traste con el sueño de ver a un español ganador en Dakar en la categoría de automóviles. Pero, no se preocupen, que si no es esta vez, será en la siguiente. Es el mejor.
