Sainz y Esteve vuelan antes de Mauritania
Nueva victoria doble de los españoles, con Coma líder en motos, la víspera de la etapa más larga de esta edición. Carlos aumenta su ventaja con Peterhansel y se enfrenta desde hoy a su mayor desafío, las dunas

Un año después vuelve a existir un féretro volando hacía un lejano país con un piloto muerto dentro. Elmer Symons falleció 365 días más tarde que Andy Caldecott y la tristeza parece haberse marchado del campamento en ese vuelo. Como si de un ejército en guerra se tratase, la tragedia se asume con dignidad. La etapa no se neutralizó, igual que cuando hace dos años falleció José Manuel Pérez, algo que sí sucedió al dejarse Fabrizio Meoni el corazón en el desierto. Los pilotos piden respeto por lo que hacen. Todos. Desde el líder de motos, Marc Coma, y el vencedor de la etapa, Isidre Esteve, al primero en la especial (por delante de Peterhansel) y en la general de coches, Carlos Sainz. Los españoles siguen adueñados de Marruecos y del Dakar. Hoy empieza Mauritania, se debe cruzar el muro de la vergüenza, una mole de piedra y arena rodeada de minas que separa Marruecos o el Sahara Occidental de Mauritania, y todo puede cambiar.
La etapa de ayer era complicada, como todas, muy técnica, de estilo enduro para las motos, con muchas rocas. "Nunca vi tanta piedra junta", espetó Sainz sorprendido por el recorrido. Al madrileño se le ve más tranquilo y relajado que hace un año cuando, aquí en Tan Tan, durmió por primera vez en tienda de campaña y comió en el vivac con todos los miembros de la caravana. Sainz sigue demostrando que como piloto es el mejor, el de más talento, y eso se nota en una etapa como la de ayer. Hoy abrirá pista en la primera de las especiales en las que la suerte se convierte en estrella invitada con la aparición de los ergs de dunas, y eso es un problema a no ser que la navegación sea perfecta. "Nadie ve a través de las dunas ni sabe lo que puede haber en la arena, en cualquier momento puede suceder algo", advierte el madrileño que, centrado en esta carrera, evita hablar de su Real Madrid aún en la insistencia de la pregunta. En un lugar en el que los pilotos se juegan la vida en el desierto no importa mucho si los jugadores del equipo madridista beben o son abstemios. Sainz sigue ganando etapas, la segunda de esta edición y ya lleva seis en dos participaciones.
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En motos, Isidre Esteve ganó su primera etapa de este Dakar después de divertirse entre las piedras y coger a Marc Coma, que sigue líder y concentrado. Cyril Despres volvió a perder tiempo, un día más, y hoy debe atacar. La lucha, sin embargo, parece limitada a los dos catalanes.
Coma recuerda a su compañero muerto y pide comprensión. Mientras, desde España llegan ecos de las críticas, incluso el Vaticano juega a este deporte internacional, a esta leyenda que lo es, entre otras cosas, porque aquí la gente entrega su vida al destino y no sabe si el señor del Fatum se la devolverá. La vida es del que la posee. Los sueños y los retos también. El Dakar no es una carrera, es una aventura en la que se toman tiempos. Hoy llega Mauritania, el desierto amenaza a lo lejos a los héroes del Dakar.
