Seis mujeres intentan llegar a Dakar en moto
Amparo Ausina, que disputa su tercera edición de la gran prueba desértica, vuelve a ser la única española: "De ninguna manera iba a dejar de estar aquí, me siento viva en esta carrera"

Abrazadas, sonriendo y mirando el Lago Rosa con lágrimas en los ojos. Así acabaron en 2005 la española Amparo Ausina y la francesa Ludivine Puy el Dakar de aquel año. Era el primero de ambas. Un año después ninguna llegó a la capital de Senegal. La española de Dénia tuvo que abandonar a causa de la caída de su marido Pepe Doménech, que fue trasladado a Canarias donde le operaron de urgencia y le extirparon el bazo. La entonces rubia francesa, ahora morena, sufrió un espectacular accidente llegando a Dakar y tuvo que ser evacuada en helicóptero con varios huesos rotos.
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Ambas se saludan con una sonrisa en el vivac. Han vuelto un año más, un año después, y las dos quieren ser la primera en Dakar. Ciertamente, la gala tiene más posibilidades. Esta temporada va realmente rápido y habitualmente se sitúa entre los treinta primeros de cada etapa. Amparo sueña con terminar. Se salvó de la quema del equipo Yamaha para este Dakar y reunió el dinero necesario en un tiempo récord para esta aquí. "De ninguna manera iba a dejar de estar aquí este año. Lo necesitaba, me siento viva en esta carrera", afirma con energía la dianense. Su marido, con el que se casó en Dakar un día después de terminar en 2005, le acompaña como mecánico, y Realia y Santiveri apoyan su causa.
No son las únicas en el Dakar. Las dos mujeres que terminaron en 2006 también están en la carrera. La británica Patricia Watson Millar y la holandesa Gesina Pol fueron primera y segunda hace un año y también pretenden acabar. La sueca Annie Seel es la quinta en discordia, es su segundo Dakar y no pudo terminar en 2006. Y la única debutante es la más joven, la francesa de 20 años Anne Charlotte Tilliette. La prepara y acompaña su padre, Gerard, que acabó varias veces la prueba. Con 14 años ya rodaba por las dunas marroquíes y al fin está en el Dakar, lo que siempre quiso desde niña. Ninguna está dispuesta a abandonar por cansancio y es que el sexo débil que nunca lo fue es cada vez más fuerte.