"Ganar el Dakar es un reto, no una obsesión"
A pocos días de iniciar su segunda participación en la gran prueba africana, Carlos Sainz explica todo lo que esta aventura está significando en su vida: "Es una carrera que te gusta o no, y es evidente que a mí me gusta mucho"

A pesar de que lo dice el manual no escrito de la corrección, lo cierto es que no todas las personas somos iguales. Hay seres especiales a los que el destino viste de leyenda. Carlos Sainz es uno de esos hombres que han logrado aquello que deseaban, un pionero de nuestro deporte. Hace un año recibió la llamada de África, el reto del Dakar, la gran aventura del deporte que estremece el alma de muchos. A él no. Y es que si hay una palabra que define al madrileño es profesionalidad. Impecablemente vestido y más delgado, Sainz nos recibe en su reino del circuito indoor de kárting de Las Rozas que lleva su nombre. Sonríe, aprieta fuerte la mano como la gente de verdad, se sienta y empieza a responder, pero la primera pregunta es suya: "¿Ya estamos en la entrevista, no?". Entonces empieza la conversación.
En este despacho y con ese traje no parece un piloto. ¿A qué se dedica Carlos Sainz?
Pues como piloto de raids que soy, a intentar ganar el Dakar y en otras facetas de la vida tengo diversos proyectos empresariales, entre ellos este kárting.
¿Cómo se produce su llegada a la prueba africana?
Siempre me había gustado ese reto. Ya el último año que corrí el Mundial de rallys mantuve algunos contactos, y una vez retirado consideré que era un reto bonito que me llevaría menos tiempo y me permitía seguir en el mundo de la competición.
En un principio iba a fichar por Mitsubishi...
Sí, estuvimos hablando también con Repsol, con Volkswagen... Tenía claro que si corría el Dakar sería con un equipo ganador. Ahora el reto es doble, por un lado ganar el Dakar y por otro doblegar a Mitsubishi, que es el equipo campeón.
Su familia se las prometía muy felices cuando abandonó los rallys y resulta que se iba a marchar a la prueba más dura del mundo...
Mi mujer lo respeta, sabe que es una carrera al año y es un reto que me gusta. No hay problemas en ese sentido. Es verdad que he tenido que renunciar a algunas cosas, siempre nos íbamos la primera semana del año toda la familia a esquiar y eso ya no lo podemos hacer. Estas fechas son duras, pero ellos lo entienden.
Una vez en el Dakar está claro que quiere ganar. ¿Se ha puesto a sí mismo algún tipo de ultimátum respecto a la victoria? ¿Seguirá el próximo año? ¿Seguirá hasta que consiga vencer?
No, no hay nada de eso. A mí me gustaría ganar cuanto antes, como a todos, pero soy consciente de que la experiencia es fundamental.
Debe sentirse raro, de ser un veterano en los rallys a ser casi un novato en el Dakar...
Sí, es raro, pero es otra especialidad, es otro tipo de carrera, el lugar donde se desarrolla, las dunas, etc. Es distinto.
El lugar donde se desarrolla hace diferente a la carrera. ¿Le ha hechizado ya el Dakar?
Es una carrera que es cierto que te gusta o no te gusta, y es evidente que me gusta mucho. Hay que renunciar a cosas, sacrificarte y aunque es una sola carrera de dos semanas hay que estar todo el año preparándola y el trabajo debe ser muy serio.
¿Le sorprendió África, la extrema miseria que hay allí?
Realmente no, eso no fue para mí un descubrimiento porque ya sabía que son países pobres y es algo que ya tenía en cuenta. Además Kenia, donde disputé rallys, es parecido.
En la pasada edición murieron dos niños durante el transcurso de la prueba. ¿Le merece la pena el Dakar a África?
Accidentes siempre hay en África, la seguridad allí no existe, los medios son precarios siempre. El año pasado sucedieron esas desgracias y todo se magnificó. El Dakar ayuda a África. En el mundo de las carreras los accidentes existen.
Se habló incluso de que la carrera debería desaparecer.
Hay que ser más cauto. Recuerdo que en una final de la Copa de Europa murió mucha gente y no se ha hablado de que haya que quitar las finales de fútbol. En el Dakar hay que tener consciencia de que hay riesgos y nada más. Esta prueba ayuda mucho a África y en cada sitio al que llega aprovechan una semana para sacar el dinero de todo un año.
¿Usted ayuda de alguna manera al continente donde se corre el Dakar?
Sí, colaboro con la organización en el proyecto Actions Dakar y en otro tipo de actuaciones en las que se pide mi colaboración.
"¿Qué hago yo aquí?" ¿Cuantas veces se ha hecho esa pregunta en medio de las dunas?
Alguna vez todos, cuanto tenemos problemas, nos hacemos esa pregunta, pero eso es parte de este reto.
En la pasada edición, ¿terminó de habituarse al modo de vida en esa prueba, a dormir algún día en tienda de campaña, a comer con todos...?
La carrera tiene lugar en un medio hostil para el humano y eso hace que la gente sea más solidaria. Los problemas pueden llegar en cualquier momento y allí todos somos iguales y todo el mundo se respeta.
¿Es consciente de que se juega la vida participando en el Dakar?
Es algo que no se piensa. Se sabe que existe el riesgo, pero se asume.
¿Lo que más le irrita de esta carrera es que el talento no es fundamental?
No, no me molesta nada. Es cierto que la conducción en el desierto es muy dura, pero no hay frenadas ni hay que tener una técnica muy depurada. Una persona con experiencia en pasar dunas debe tener grandes cualidades y eso lo respeto y lo admiro, pero quizá en una carretera no tienen la misma habilidad, aunque eso no siempre sucede así.
Lo que sí es verdad es que esa circunstancia le perjudica...
Me viene mal no tener experiencia en dunas. Alguien que conduzca bien no tiene por qué ir bien en el desierto.
Pero usted en su primer Dakar podría haber ganado si le hubiese respetado la mecánica.
Sin los problemas mecánicos que sufrimos creo que sí.
A su segunda participación llega mejor preparado, con más kilómetros en el desierto, mejor coche... Sin duda su meta es el triunfo.
Este año mi objetivo es luchar por la victoria, intentaré ganar, pero con mucha humildad, porque es una carrera muy dura y de tener la intención de vencer a lograrlo va mucho.
Se convertiría en el primer español en conseguirlo. ¿No va a parar hasta que no gane el Dakar?
No, no voy a insistir hasta ese punto. Mi reto principal en el mundo del deporte era el Mundial de rallys y eso lo conseguí dos veces, era lo que quería y pude lograrlo. El Dakar es otro reto muy bonito, pero no es una obsesión.
Fue el pionero en los rallys y hasta ahora el único. ¿Qué se siente al ser una leyenda?
No lo pienso. Vivo este deporte y el mundo del motor con pasión y cuando no corro soy uno más. Es una sensación que no te paras a pensar. A mi me gustaría ser recordado como una buena persona, alguien con quien se puede hablar.
Usted ha conseguido todo en su deporte, tiene una familia ejemplar y una posición económica digamos que saneada. A pesar de lo que se cree tiene buena suerte, amigo Sainz.
La gente a veces se queda con el día que se me rompió el coche, pero me retiré del Mundial con el récord de victorias y de podios, éste aún lo conservo, y sobre todo con el reconocimiento de los pilotos y jefes de equipo que me eligieron como el mejor piloto de la historia. Me quedo con eso.
Los rallys tienen difícil solución.
No se está haciendo bien, se está siguiendo la dirección equivocada con el aumento de pruebas, cada vez más y cada vez menos interesantes. Cuando mejor estaba la especialidad había doce carreras al año y hubo hasta siete marcas oficiales. Se debería volver a eso. No hay nada como mirar al pasado, ver lo que funcionó bien y regresar a eso.
Un pequeño vistazo a su pasado más reciente. ¿Qué es más duro, el Dakar o las elecciones al Real Madrid?
Las elecciones al Madrid. Sin duda.
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Suerte en el desierto, buen trabajo y hasta el año que viene señor Sainz.
Muchas gracias. Lo mismo le deseo. Felices fiestas a los lectores de AS.
