Automovilismo | Rally de Nueva Zelanda

Rossi se cuela en la fiesta de Loeb y Ford

El heptacampeón afronta su segundo intento mundialista al volante de un World Rally Car, con un Subaru 'pata negra', pero cuando la carrera arranque esta noche la atención estará en la pelea por el título de marcas

<b>SEGUNDO INTENTO. </b>Valentino Rossi ya probó suerte en el Mundial de rallys, en la cita inglesa de 2002, aunque allí quedó fuera de carrera por un accidente en el primer tramo.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Allí me planté y en tu fiesta me colé" como si hubiera seguido el son de la canción de Mecano, Valentino Rossi se ha colado en la fiesta de Sebastien Loeb y Ford. El italiano acapara todas las atenciones en los prolegómenos del Rally de Nueva Zelanda, su segunda incursión mundialista, a pesar de que en las Antípodas el ya tricampeón galo se ha reencontrado con sus compañeros y la firma del óvalo tiene casi asegurado zanjar el título de marcas.

Ya ocurrió en su anterior aventura, el Rally de Gran Bretaña de 2002. Todas las atenciones y miradas estaban puestas en el astro de las motos como ahora ocurre en Hamilton, la localidad que alberga la penúltima cita del año. El carisma y la simpatía del italiano deslumbran hasta que se pongan en marcha los tramos cronometrados, donde, por lógica, las aguas volverán a su cauce y los pilotos de rallys recuperarán el protagonismo.

Porque, por mucho que alguno se piense que por ser un extraterrestre en moto aquí también destacará, esto es otra cosa. La cita neozelandesa es una de las más complicadas del calendario con sus tramos veloces y estrechos que, además, están regados por una peligrosa gravilla que obliga a conducir haciendo bailar el coche de un lado al otro. Y aunque Rossi pilote un Subaru pata negra, esto no es ni el Rally de Bolonia, ni el de Monza. Lo normal es que esté a años luz de los de cabeza.

Reconocimiento.

El regreso del ya tricampeón Loeb no es para correr, sino para realizar el reconocimiento de los tramos, la mayoría de ellos nuevos en esta edición. El galo ha recibido el cariño de su otra familia y espera estar a punto para la cita final de Gran Bretaña, donde podría debutar el Citroën C4 en sus manos y en las de Dani Sordo.

Precisamente el cántabro y Xevi Pons tienen una misión imposible ante ellos. Porque sólo un milagro podría impedir que Ford se proclame campeona de marcas este fin de semana. Llegan con 16 puntos de ventaja, y con sólo aumentarla tres más, hasta 19, se llevarán el otro título. Marcus Gronholm y Mikko Hirvonen son sobre el papel mucho más solventes en este terreno que los nuestros, pero en Australia ya se vio que todo puede ocurrir. Aunque parece improbable un nuevo error de Gronholm, en las carreras, y más éstas, nada es seguro.

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Dani descubre un rally nuevo para él, aunque en este caso muchos de los tramos lo son para la mayoría (por eso ha viajado Loeb, para conocerlos). En cualquier caso, seguirá con su aprendizaje antes de colocarse los galones de piloto oficial y compañero del galo en 2007. Pons, por su parte, ya ha participado aquí, y llegó a ganar en Grupo N hace un par de años, por lo que espera brillar de nuevo como lo viene haciendo en las últimas citas disputadas.

Los árbitros de esa pelea pueden ser los Subaru de Petter Solberg y Chris Atkinson, y los Peugeot de Manfred Stohl y Henning Solberg, que se pueden inmiscuir en la lucha entre Citroën y Ford.

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