El diluvio puede dar el campeonato a Loeb
Si se anulan más tramos por la lluvia, el galo será campeón a pesar de que Marcus Gronholm marcha en cabeza. Pons es octavo y Sordo undécimo en el barrizal turco

Sebastien Loeb debe estar cantando sin parar en su domicilio suizo, a ver si con ello desencadena un nuevo diluvio sobre las montañas colindantes a la localidad de Kemer. Porque, si se anulan unos veinte kilómetros más de los casi cien que ya se han cancelado del Rally de Turquía, se proclamará automáticamente campeón. Y eso, a pesar de que Marcus Gronholm marcha cómodo en cabeza, con los Citroën de McRae, Xevi Pons y Dani Sordo totalmente alejados.
La tragedia comenzó a mascarse el miércoles por la tarde. Entonces se produjo el primer diluvio que causó importantes destrozos en las diferentes asistencias de los equipos. El jueves, la cosa se calmó un poco, pero ayer al amanecer los elementos se desencadenaron con toda su furia. Los dos primeros tramos fueron anulados al no poder volar el helicóptero médico, el cuarto por el barro y el quinto tuvo que ser acortado drásticamente.
Para que se mantenga la puntuación íntegra del rally se debe disputar al menos el 75% de su recorrido y, si se cancelan unos veinte kilómetros más, no se cubriría ese porcentaje, con lo que sólo se otorgarían la mitad de puntos. Si eso ocurriera, aunque Gronholm ganara el rally sólo sumaría cinco puntos, y necesita como mínimo seis para mantener vivas sus aspiraciones al título. Por tanto, mientras Loeb canta, él estará invocando al sol su aparición, porque de seguir así se podría vivir el desenlace más absurdo de un Mundial.
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Y mientras el finés cumple con su cometido pendiente de lo que sucede en el cielo, sus rivales de Citroën están naufragando en el infierno que según Pons está siendo este rally. Se equivocaron de neumáticos en los tres últimos tramos del día y se hundieron en la tabla. McRae es sexto a minuto y medio, Xevi octavo, pegado a él tras lograr buenos tiempos en algunos tramos. Y Sordo undécimo, ya a un minuto de sus compañeros.
El piloto cántabro fue el más perjudicado al decidir, en el equipo, montar neumáticos para terreno más seco de cara al último bucle, cuando en realidad estaba muy embarrado. Y como Dani era el segundo en pasar por las especiales, le afectó más que a sus compañeros, que partían más atrás y ya se encontraban algo menos de barro por el camino. Además, lo último que quiere el campeón Júnior de la pasada temporada es cometer un nuevo error, por lo que se armó de paciencia y superó el trance como mejor pudo.
