El genio loco que hizo sonreír a su madre

Se abrazó a ese niño suyo al que le dio la vida un 2 de mayo de hace 24 años, y lo hizo como si en ello le fuera la vida. María Beatriz Montero Galera no va a ver a su hijo Iván cuando corre, pero en Boussac, un precioso lugar de Francia todo debía ser diferente. Esta vez no lo iba a pasar mal, ahora tocaba disfrutar, vivir ese momento feliz que toda madre experimenta cuando su creación es capaz de hacer verdad el mayor de sus sueños. Iván lo había hecho, lo había logrado otra vez, volvía a ser campeón del mundo de enduro. Por segundo año consecutivo. El primer español, el pionero, el mejor.
Noticias relacionadas
Iván Cervantes es de Cambrils (Tarragona) y llegó a las motos porque ese ídolo del deporte que no tiene fue su hermano Sergio. Con trece años ya había ganado su primer campeonato de España. Le gustaba el motocross, donde llegó a competir en el Mundial de 500cc. Todo iba bien hasta que los dioses del azar empezaron a jugar y le cambiaron al enduro. Una carrera para entrenarse y primera victoria. Otra segunda, para probar y segundo triunfo. Así hasta ser campeón de España. Así ganando y ganando con un talento sobrenatural de genio loco hasta ser subcampeón del mundo. Ahí se dio cuenta de que también había que trabajar. Talento y trabajo. Llegó al número uno y ya es el número uno. Ahora nuevos retos y la leyenda del Dakar en el horizonte de los sueños.
Este chico con amplias gafas oscuras y pelo engominado tiene esa pinta de los que destacan donde van, de los especiales. Iván habla de Cervantes como si no fuera él, en tercera persona, quizá aún no se cree que es el chico del espejo, el que hace que María Beatriz sonría de felicidad.
