Fórmula 1 | GP de China

Schumi se la juega con Alonso en su peor circuito

El alemán nunca ha logrado puntuar en Shanghai y ha tenido varios errores de conducción en carrera y en entrenamientos, mientras el español ganó hace un año y rozó el podio en 2004 con un Renault ingobernable

<b>ENFADADO. </b>Así ha acabado siempre Schumacher en China. Ahora tiene la intención de invertir la tendencia, pero lo mejor para Alonso sería que el alemán repitiera la historia.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Mientras un joven asturiano conquistado por la felicidad cantaba "We are the champions" con la voz rota por la emoción, un alemán se reconciliaba con el mundo de los mortales en la soledad de su box. Fernando Alonso ganaba en China la última carrera de la pasada temporada, la de su primer título, y Michael Schumacher se despedía con un abandono de un trono que consideraba suyo.

La carrera de Alonso fue espectacular. El español conseguía, desde la pole, su séptimo triunfo del año y le daba a Renault el título de constructores. El inicio de la prueba fue impresionante, desafiando las leyes de la velocidad, Fernando sacaba más de un segundo por vuelta a Raikkonen y Fisichella en un arranque propio del mejor Schumacher. El germano sufrió varios incidentes en una de sus peores carreras. Primero no se percató de que el Minardi de Albers llegaba más rápido que él en la vuelta de formación y el holandés se montó encima del Ferrari. Entró en boxes y volvió a salir con el coche reserva. En una de las neutralizaciones que tuvo la carrera, cuando era décimo, se marcó un espectacular trompo y acabó en la grava tan helado como los Bridgestone que llevaba en esos momentos. Así terminó la pasada temporada el hombre de los siete títulos mundiales.

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No le fueron las cosas mejor un año antes. Se inauguraba el circuito más caro del mundo y el alemán llegaba con el título ganado, pero su competitividad se limita a cada una de las ocasiones en las que sale a la pista con su monoplaza rojo. En la calificación salía dispuesto a todo para batir el tiempo de su entonces compañero Rubens Barrichello y acabó fuera de la pista. En la primera curva el Ferrari le dio un latigazo que pudo controlar, pero en la primera curva después de meta, ésa que parece diseñada por el mismo señor de las tinieblas, sufrió un trompo ante la exclamación del público. Aquel día Alonso recibía, en una entrevista con AS, los elogios del patrón Ecclestone, y conseguía un sexto puesto en la parrilla que hacía presagiar un nuevo podio.

La carrera la ganó un Ferrari, el de Rubens Barrichello, el único dato preocupante para este fin de semana. Alonso fue cuarto con un Renault R24 imposible de conducir y repleto de gasolina al inicio de la prueba. Su coche era el décimo mejor, según el ránking de vueltas rápidas, y su compañero de aquel día, Jacques Villeneuve, finalizó undécimo. Una muestra más del talento del genio asturiano. Por detrás del monoplaza azul del canadiense acabó Schumacher, que dejaba de puntuar por primera vez desde el GP de Australia en 1999. En la carrera volvió a hacer un trompo, arrolló a Klien y pinchó un neumático. Entró en boxes para ahorrarse la vergüenza de ser doblado por Barrichello. En cualquier caso, logró la vuelta rápida. Y es que los buenos lo son hasta en sus peores días. Son los antecedentes del gran premio chino. Ahora sólo falta que, esta vez sí, la historia se repita.

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