Dani Sordo estrena los colores de Loeb
El cántabro es tan oficial como el bicampeón del mundo para Citroën en Japón, lugar de la única cita asiática del año, donde espera resarcirse de su abandono en Finlandia

Dani Sordo, aquel chaval que al comenzar el año tenía un programa mixto con cinco pruebas en un Citroën Xsara 'world rally car' y el resto defendiendo el título júnior con el C2, cubrirá este fin de semana su undécima prueba del Mundial en Japón al volante del coche grande. Además, lo hará con los mismos colores que el de Sebastien Loeb, ya que desde ahora es piloto oficial del equipo al cien por cien.
A base de méritos propios, Dani ha convertido una temporada de transición en un campeonato completo en la primera división de los rallys. Primero sacó dinero de donde no lo había, inventando patrocinadores que impulsaran el proyecto. Una vez agotados esos recursos, ha sido la propia marca la que le va a financiar el resto de la temporada. Y ahí está, en la otra punta del mundo, vestido igual que el bicampeón Loeb.
Sordo quiere sacarse la espina de su primer abandono. Y lo tiene fácil y difícil. Fácil, porque en la cita nipona casi no hay inscritos de nivel, con lo que conseguir puntos no deberá resultarle complicado. Y difícil porque el rally es nuevo para él y cuenta con unos tramos muy complicados, estrechos y rápidos, con mucha vegetación alrededor que no permite ver las piedras en las cunetas.
De hecho, la cita nipona supone el primer rally de un complicado final de temporada para Dani, ya que no ha corrido en ninguna de las pruebas que quedan por disputar.
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La lucha por el triunfo de nuevo se debe dirimir entre los dos mejores del año, Sebastien Loeb y Marcus Gronholm. Para el de Citroën, Japón es uno de los tres únicos rallys que no ha ganado, junto a Finlandia y Gran Bretaña. Si lograra imponerse este domingo, batiría a Carlos Sainz en el ránking de victorias del Mundial (26). El de Ford ganó el pasado año y llega con la moral alta tras ganar en Finlandia.
Tercero en discordia podría ser Petter Solberg si de una vez se quita de encima su maleficio. Cuando no choca, se rompe el coche. Ya ganó hace dos años para delirio de su marca, Subaru, que es nipona, pero ahora se le ve muy lejos de los dos de cabeza.
