Cien años de la leyenda de Szisz
Este fin de semana se celebran las 24 Horas de Le Mans en el año del centenario del mítico circuito

Era de vapor, no tirado por caballos, pero tenía nombre de purasangre. Amédée Bollée-Pere llamó Obediente al coche con el que, a todo vapor, completó el trayecto Le Mans-París en 1875. El desafío de unir una ciudad con otra fue el génesis de una de las leyendas del deporte: las 24 Horas de Le Mans. Fue a finales del siglo XIX cuando comienza la más bella historia del motor y la familia Bollée quien provocó, con su ingenio y sus extrañas máquinas, que esta ciudad francesa se convierta cada mes de junio en el centro del universo.
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as carreras entre ciudades fueron definitivamente prohibidas por el gobierno francés después de la cascada de accidentes mortales que sufrieron los competidores de la París-Burdeos-Madrid de 1903. En ese momento los pensadores franceses -algunos de las ideas más brillantes del deporte llegan de la grandeur de la France-, sienten la necesidad de crear un gran premio de velocidad en un circuito cerrado, algo inédito hasta entonces.
l 1 de diciembre de 1905 se publica en el periódico L?Auto el anuncio de una competición para organizar la prueba. Diecisiete departamentos franceses presentaron su propuesta, pero finalmente el elegido es un circuito de 103,180 kms y forma triangular. El 16 de enero de 1906 el Automóvil Club de Francia hace pública su decisión por Le Mans. El 24 de enero se constituye el Automóvil Club del Sarthe encargado de organizar el primer gran premio de carreras de la historia. Adolphe Singher es el presidente y Jorge Durand, diseñador del circuito, secretario. La carrera se disputa el 27 de junio de 1906, a doce vueltas. Un Renault con neumáticos Michelin pilotado por el mecánico húngaro Ferenc Szisz resulta ganador con una media de 101,198 km/h. Comienza la aventura de Le Mans.
