Pedrosa héroe sin premio
El catalán realizó una gran remontada desde la penúltima fila de la parrilla para llegar a liderar, por primera vez, una carrera de MotoGP. Pero su esfuerzo no tuvo recompensa porque se cayó en la última vuelta.


Hay victorias que aburren y derrotas que saben mejor que un triunfo, porque son capaces de levantarnos emocionados del asiento y hacernos sufrir como si fuéramos nosotros los que pilotáramos la moto. Ésa fue la historia de la carrera de Daniel Pedrosa en Estambul, un piloto mucho más grande de lo que dictan sus 158 centímetros de estatura. En realidad, sólo un coloso es capaz de remontar desde la sexta fila de la parrilla hasta la cabeza de la carrera. Si no ganó fue porque Marco Melandri y Casey Stoner, veinteañeros como él, corren con las mismas ansias de gloria que nuestro tricampeón. Y si no le quedó tan siquiera el consuelo del tercer peldaño del podio fue por una desafortunada caída en la última vuelta cuando no quiso conformarse. Fue un héroe sin un justo premio.
Un decimocuarto puesto tan épico como fue éste de Dani seguro que calará más que el segundo de Jerez, donde fue conservador. A diferencia de entonces, aquí no faltó ninguno de los grandes y los pasó a todos en la pista. En su primer paso por meta era decimotercero y, hasta que se puso líder de la clase reina por vez primera en la historia (vuelta 12), superó a Nakano, Elías, De Puniet, ¡Rossi!, Edwards, Capirossi, Melandri, Stoner, Hayden, Hopkins y Sete. Todos ellos le precedían en la primera vuelta y sólo Stoner y Melandri aguantaron su ritmo cuando se puso en cabeza. La clave de su caída estuvo en la penúltima vuelta, sólo unos metros antes del punto del resbalón. Llegando a la chicane previa a meta, debió abrirse para no tocarse con Melandri. Esto hizo que afrontara la vuelta definitiva con una desventaja de 0,9 segundos y su último intento le llevó al suelo en el primer viraje de izquierdas. No se hizo daño y aún tuvo el pundonor suficiente de volver a la pista para acabar decimocuarto, la misma posición en la que acabó Valentino en Jerez después de caerse y subirse de nuevo a la moto. Si aquello fue un detalle de campeón, esto no lo es menos.
Stoner y Melandri se jugaron entonces la victoria entre ellos. El italiano adelantó al australiano en la última apurada de frenada y resultó maravilloso verles rodar en paralelo. A Stoner le faltaron tres curvas para convertirse en el ganador más joven de la historia de la clase reina. Spencer ya puede respirar tranquilo. El podio lo cerró Hayden y, muy cerca de él, llegaron Rossi y Elías. Al manresano, con problemas para ir rápido con el depósito lleno, le quedó el honor de marcar la vuelta rápida de carrera a dos del final y la satisfacción de remontar desde la duodécima plaza. Gibernau no tenía consuelo porque, tras liderar la carrera hasta su ecuador, se fue para atrás por culpa de su Bridgestone trasero. Lástima. Sete delante hubiera sido otro ingrediente fantástico para una carrera inolvidable en la que, definitivamente, la juventud se alzó al poder.
Gibernau "Sé que llegará mi momento"
"Me he quedado sin neumático trasero y es algo que nos ha pasado a todos los que llevamos Bridgestone. He montado el más duro que teníamos y parecía una elección segura, pero no ha sido así. Iba rezando para que no explotara la rueda y se me han pasado muchas cosas por la cabeza. Estoy tranquilo porque sé que llegará mi momento. Me veía ganando aquí. He estado once vueltas delante y me quedo con eso".
Noticias relacionadas
Toni Elías "Me alegra la vuelta rápida"
"He marcado la vuelta rápida de carrera y es algo que me alegra, pero ya me gustaría ir al principio como lo hago al final. El problema es que rodando tan atrás nos vamos molestando y me ocurre porque, con el depósito lleno, no puedo frenar la moto. He ido remontando con Rossi y he intentado adelantarle, pero Valentino es Valentino. Gibernau se ha molestado conmigo, pero yo le he pasado limpiamente. Cuando estoy cerca de él siempre le pasa igual, pero si se enfada es su problema".