Un espíritu indomable que quiso ser Schwantz


La escudería madrileña Coronas Suzuki Motorrad ha rescatado del olvido a Anthony Gobert, un excéntrico piloto australiano que vivió días de gloria en los 90 pilotando una Kawasaki de Superbikes, donde consiguió ocho victorias y subió 16 veces al podio. Su último triunfo (2000) resultó muy sonado, en Phillip Island con una Bimota, algo que nadie más ha hecho.
Su debut en el Mundial de 500cc llegó en 1997, cuando Suzuki creyó o quiso hacer creer que había encontrado un nuevo Kevin Schwantz.
Noticias relacionadas
La fama de espíritu indomable del australiano se había forjado protagonizando siempre acciones disparatadas. Una vez en Ímola, al terminar enfadado una manga, destrozó preso de la furia su propio box. Eran tiempos en los que sus locuras caían simpáticas porque estaba en la pomada por la victoria, pero cuando le tocó codearse con los Doohan, Crivillé y compañía, Gobert no se pareció ni en el blanco de los ojos al célebre 34, quedando constancia de su presencia en la parrilla del medio litro por teñirse el pelo de rojo fosforito y cosas parecidas. Su mejor resultado en tres tristes temporadas fue un séptimo.
En los últimos tiempos, había encontrado refugio en el AMA, donde fue noticia por dar positivo por consumo de estupefacientes. Ahora, a sus 31 años, vive en Madrid, un preparador físico le ha puesto en forma en los últimos seis meses, corrió en Qatar y Australia en Supersport, competirá en la Fórmula Extreme del CEV y el domingo regresará a las Superbikes como piloto invitado. Ojo con él.