Las 500 Millas cerraron la fiesta de Daytona
Con la victoria de Jimmie Johnson en el óvalo más famoso del mundo, ante más de 200.000 personas, se culminóla semana del motor en la ciudad de Florida. Accidentes y mucha emoción en la carrera inaugural de la NASCAR

Hay un número que siempre será mágico para Jimmie Johnson. Este estadounidense de 30 años recordará para siempre que su victoria 19 en la NASCAR fue la única realmente importante en su vida, el triunfo en las 500 Millas de Daytona. Este californiano nacido en la localidad de El Cajón ha ganado al menos una carrera al año desde 2002 al 2006, pero hasta ayer no había inscrito su nombre en el lugar de los elegidos, donde habitan los más grandes, en las auténticas carreras de leyenda.
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Las 500 Millas de Daytona es una de las competiciones míticas en el mundo del motor junto al GP de Montecarlo de F-1, las 500 Millas de Indianápolis, las 24 Horas de Le Mans o el Raid Dakar y su origen se remonta a las carreras que a principios del pasado siglo se disputaban en las playas de este lugar de Florida. Después se construiría el óvalo en 1959 y ese mismo año 41.000 personas disfrutaron con el debut de esta prueba. Ayer había más de 200.000 aficionados en la 48ª edición de la competición que clausura la Speedweek 2006, siete días en los que el óvalo, de lados elevados y algo más de cuatro kilómetros, se llena de carreras de coches y alguna de motos como el impresionante Supercross.
La decepción no puede vivir en Daytona. La carrera de ayer batió el récord de líderes, hasta 18 pilotos tuvieron el honor de ir primeros en la prueba. El que más tiempo estuvo al mando fue Dale Earnhardt Jr, durante 32 giros al trazado peraltado del óvalo. Hace cinco años uno de los mejores de todos los tiempos perdió la vida en Daytona. El padre de Dale, que tenía su mismo nombre, era conocido como The Intimidator y fue recordado con flores y fotografías por cientos de personas en el circuito. Su hijo, doble vencedor de Daytona, quiso homenajear al que le dio vida con el triunfo, pero finalmente no lo consiguió. La clave estuvo en el accidente que sufrió Jamie McMurray a siete vueltas del final. Entonces se mostró la bandera de precaución y se añadieron diez vueltas extra para decidir al ganador. Para entonces Johnson ya se había hecho amigo del éxito gracias a dos adelantamientos geniales y a su habilidad para evitar meterse en los problemas que provocó Tony Stewart junto a Jeff Gordon, ganador del pasado año. Casey Mears fue segundo y Ryan Newman, tercero, en un año con menos accidentes de lo habitual pese a la niebla y las finas gotas de lluvia que visitaron el óvalo de fantasía.
