Automovilismo | Resistencia

Un diésel para ganar las 24 Horas de Le Mans

Audi ya tiene a punto el nuevo R10, el coche con motor TDI de 5,5 litros y 650 CV con el que pretende convertirse en el primer vencedor de la mítica prueba de resistencia utilizando este tipo de combustible

<b>LIGEREZA A BASE DE CARBONO</b> El imponente aspecto del R10 esconde un chasis de fibra de carbono que contribuye de forma determinante al ahorro de peso del nuevo prototipo (925 kilos en vacío). Además, la mayor parte de las piezas aerodinámicas pertenecen al propio monocasco, por lo que no exigen carenados adicionales y rebaja así kilos.
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Audi ha participado en siete ocasiones en las 24 Horas de Le Mans, la prueba de resistencia automovilística más clásica y prestigiosa del mundo. Y la ha ganado cinco veces (2000, 2001 y 2002, más los triunfos con equipos de importadores en 2003 y 2005). Volver a lo más alto del podio, por tanto, se antojaba ya como un desafío recurrente para la marca de los cuatro aros, así que había que inventarse algo diferente.... y lo han hecho.

El proyecto es reflejo fiel de la realidad del sector de la automoción. Tres de cada cuatro coches que salen de los concesionarios (sin entrar en detalles de mercados particulares ni segmentos concretos) son diésel, una tecnología ésta de los TDI en la que Audi disfruta de una larga y provechosa experiencia. Por eso el reto era ineludible: vencer en Le Mans con un motor de gasóleo. Y la herramienta para intentarlo ya tiene forma e incluso nombre: R10.

Se trata de un Sport Prototipo que estará animado por un propulsor diésel de 12 cilindros configurados en V, con una capacidad de 5,5 litros (el tope que permite la reglamentación), alimentado por un doble turbo y capaz de llegar a los 650 CV de potencia, el máximo rendimiento obtenido jamás en un motor de este estilo.

Todo nuevo.

Este es un proyecto completamente inédito ("no había nada comparable, empezamos su desarrollo con una hoja en blanco", comentan sus ingenieros) y su gran ventaja, lógicamente, es la combinación de unas prestaciones de primer nivel con unos consumos bajísimos.

Gracias a estas características, la estrategia del equipo pasará por alargar al máximo los periodos entre paradas en boxes, algo fundamental en una prueba de resistencia y que puede acercar a Audi a la meta del triunfo. El motor es especialmente ahorrador a medias y altas revoluciones, precisamente los regímenes que se utilizan en Le Mans durante casi el 75 por ciento de la competición. Y todo, de forma silenciosa y sin apenas vibraciones...

Noticias relacionadas

Antes de llegar a Le Mans (17 y 18 de junio) el R10 habrá completado miles de kilómetros de pruebas en circuito y el motor unas tres mil horas de esfuerzo en el banco de potencia. Su debut en competición se producirá en Estados Unidos en las 12 Horas de Sebring (18 de marzo), una competición de especial dureza por las características del circuito y que servirá para refrendar la fiabilidad del vehículo. Su primer contacto con Le Mans llegará el 4 de junio coincidiendo con los entrenamientos oficiales, sólo dos semanas antes del gran día.

Por el momento, Audi no ha desvelado la composición de su equipo, el número de coches en la parrilla y sus pilotos. Todo parece apuntar a que serán dos R10 en pista, mientras que los nombres que más suenan a su volante son los de Frank Biela y Tom Kristensen.

Te recomendamos en Más motor