Yo digo | Manuel Franco

Una raza de hombres diferentes

Manuel Franco
Redacción de AS
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Ese imposible que lleva por nombre felicidad se compone de instantes y milagros. Llegar a conseguir la utopía que nos advierte de la existencia del alma es el objetivo de los seres humanos. Hay una raza de hombres diferentes que en esa fecha de la encrucijada cuando el año se despide y saluda el nuevo se lanzan a la aventura, a conseguir sus sueños en un continente que sólo se recuerda cuando estos héroes contemporáneos se juegan la vida entre piedras, dunas y ríos. Entre ellos un muchacho catalán de sonrisa eterna, talento sobrecogedor y el carisma de los grandes está enamorado de la gloria. Marc Coma es el mejor en motos, la verdadera esencia del Dakar. Es uno de esos hombres que saben aprovechar las oportunidades que ofrece la vida. Marc, como la mayor parte de los dakarianos, es amable, correcto y en ocasiones divertido, pero tiene claro que lo primero es ganar. Toda una cuestión de prioridades, aplicar la inteligencia al deporte.

El campeón estuvo ayer con nosotros, junto al gran Nani Roma, los aspirantes Durán y Viladoms y el titán Arcarons, jefe de un equipo y espíritu de las dos victorias españolas en el Dakar . Defendieron su carrera como salvavidas de África, explicaron lo que sólo sabe el que tiene la suerte de vivir esa carrera. Ellos son una clase de personas diferentes al resto, hombres valientes, dotados de una voluntad que ni el sol, ni las tormentas de arena pueden romper, con la capacidad de cambiar su vida para lograr lo que más quieren. Coma es el mejor, pero hay muchos que se juegan el dinero, la salud y hasta su propia existencia para llegar a ver el rosa de aquel lago de Senegal. Son una raza distinta, de hombres que conocen la verdad de los sueños, el imposible de la felicidad.

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