Gafe en la nieve y rey en la arena
Cambió la nieve y los esquís por el desierto y ha demostrado que en ambas especialidades es un campeón.

El Dakar le recibió con un brutal accidente que obligó a evacuarle en helicóptero. Pero para Luc Alphand (Briançon, 1965) eso se convirtió en la primera lección de tantas que ha tenido que aprender hasta convertirse en el vencedor de esta mítica carrera.
Y es que en caídas y fracturas el francés tenía un máster. El nuevo rey del desierto creció, paradójicamente, rodeado por los Alpes y por largas extensiones nevadas, y su padre, guía de alta montaña, le animó a convertirse en esquiador. Sin embargo, sus primeros años como profesional fueron desoladores. De 1987 a 1993 se fracturó la mano y el peroné, se rompió dos veces los ligamentos de su rodilla derecha y sufrió un desgarro en el abdomen. Tanta desgracia le hizo ganarse el sobrenombre de 'Gato negro' entre sus compañeros en el equipo nacional de Francia por el supuesto gafe que le acompañaba en todas y cada una de sus actuaciones.
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Pero Luc no es de los que se desaniman fácilmente. Siguió trabajando duro y años después, en 1997, se convirtió en campeón de la Copa del Mundo de Super Gigante. Ahí se ganó un nuevo apodo, 'Wild Dog' (Perro salvaje), y decidió darle un nuevo rumbo a su carrera, aunque siempre asociado a la velocidad.
El francés, apasionado por los coches, puso el Dakar como su primer objetivo. Después de su desafortunado debut en 1998, regresó ganando en la categoría T1 (coches de producción). En 2004 termina primero entre los diésel y cuarto en la general, y ya en 2005 alcanzó la segunda posición. Pero además, Alphand tiene en su palmarés el campeonato francés de GT en 2000 y ha participado en las últimas cinco ediciones de las 24 Horas de Le Mans. Tal vez su próximo reto sea dominar también el asfalto...