Dakar 2006 | Diario de una aventura

Dakar aparece como una visión del caos

Manuel Franco
Redacción de AS
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Aparece como si fuera una visión, como si se tratase de un sueño que no ha terminado de esfumarse entre la noche. Es Dakar, la ciudad del caos donde los autobuses son de colores y la gente llena las calles de gritos, hay feria de ovejas, muebles, cortes de pelo junto a la carretera y los taxistas se pelean. Ayer al llegar al aeropuerto de la capital de Senegal tardamos casi media hora en coger un taxi porque había más de un chofer dispuesto a agredir a otros si no le dejaban camino libre para coger a este periodista español. Al fin un hotel, después de días y noches de tienda de campaña, saco de dormir, hielo, frío, tierra quemada y calor que asfixia. El Fadherbe no es gran cosa, pero al menos tiene ducha, una cama y hasta un espejo. La mañana se pinta de nervios y espera, queda una etapa y nadie sabe qué sucederá. Al fin Coma es abrazado por su mujer.

Regreso a la sala de prensa y veo la tristeza, esa amiga que nunca es bien recibida, pero penetra en el alma como un disparo en el corazón. Ha muerto un niño. Otra vida perdida en el Dakar. Las preguntas sobre el sentido de esta aventura se pelean en mi mente como los taxistas de la ciudad. Los sueños tienen que continuar, pero siempre se puede evitar lo inevitable. Los chicos de Carrusel me hacen sonreír y su nombre llega a las ondas porque donde algo pasa está la SER... y el AS. Acaban de comunicar que la etapa de hoy no estará cronometrada. Coma ha ganado el Dakar. Extrañas sensaciones se mezclan en Le Meridien. Salgo a pasear por los jardines, el mar... la playa y vuelo hasta el lugar donde existen los poetas.

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