Un niño de diez años murió atropellado
El letón Saukans no pudo evitar arrollarle con su coche a la salida de un poblado. Los médicos de la prueba intentaron, sin éxito, salvarle la vida

En el lugar donde habitan los contrastes, el sitio en el que la tragedia es vecina de la felicidad, suceden a veces dramas que ninguna alegría es capaz de aplacar. Nada puede ser comparado con la vida de una persona y ayer el Dakar se llevó la de un niño africano. Se llamaba Boubacar Diallo, y con seguridad era alegre, como todos por esta zona olvidada del mundo, y el de ayer era un día de fiesta para él hasta que el destino quiso que su cuerpo se quedase frente al vehículo 420 que pilotaba el letón Maris Saukans con su navegante Andris Dambis.
El OSC, un coche de fabricación casi artesanal, no pudo evitar a este pequeño. El niño de diez años estaba viendo pasar con su familia la carrera seis kilómetros más allá del poblado de Kourahoye, cuando ya habían pasado 25 kilómetros del inicio de la especial entre Labe y Tambacounda.
Los equipos médicos de la organización llegaron rápidamente al lugar del accidente, dado que la etapa casi acababa de empezar, pero no pudieron hacer nada por salvar la vida de Boubacar, que falleció durante el traslado a Labe en el helicóptero de la carrera.
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En cada uno de los poblados que visita la prueba, la organización se encarga de repartir folletos con comics que explican el modo de comportarse cuando los vehículos pasan por estas zonas habitadas. Además, la velocidad está limitada (y con fuertes penalizaciones por su incumplimiento) a 50 km/h, aunque en este caso ya se había superado la población. Parece que cualquier precaución es poca...
La de este niño es la segunda muerte en esta edición de la carrera desértica, después de que, camino de Kiffa, el piloto australiano de motos, Andy Caldecott sufriese un accidente mortal. Y en la historia de la prueba, la lista negra de víctimas asciende ya a 48 personas. El Dakar está llegando a su fin este año. La edición de 2007 deberá aumentar las medidas de seguridad para evitar que incidentes como estos se repitan en la medida de lo posible.
