Gerard Farrés el debutante que promete volver
El catalán está fascinado con el Dakar en su primera participación y quiere luchar por ganarlo algún día

Hace unos años, después de ganar el título mundial júnior de enduro, Gerard Farrés viajó a Australia con su madre. Allí aprendió el modo de vida de los aborígenes de aquel país. Después le llevaron a El Salvador a dar cursos de enduro y comprobó cómo los niños desnudos cogen cocos en lo alto de los árboles. Pero a este catalán afable y educado le faltaba por descubrir África, le faltaba conocer el Dakar.
Y está entusiasmado con esta carrera tan dura, tan terriblemente bella en la que lo ha pasado mal, incluyendo las caídas, y en la que tanto tiene que aprender; como cuando se pasó dos horas con su compañero Agrá buscando un way point oculto mientras otros pilotos pasaban en línea recta por el desierto. Enfadado y roto de cansancio fue a protestar a los comisarios. No sirvió de nada.
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Pero éste era el año de su debut, en el que el objetivo es acabar el raid y eso ya sería un logro importante, ver con sus propios ojos el color rosa del lago más famoso del mundo del motor. Farrés nació el 24 de marzo del año que terminaba la década de los 70 en Manresa, cerca de Barcelona, y pronto fue su padre quien le aficionó a las motos. Farrés es un piloto profesional del enduro, aunque a pesar de ser un campeón como él con esta disciplina no se hace uno rico.
Dueño de un físico perfectamente proporcionado, un metro ochenta de estatura y ochenta kilos de peso, se rompió los ligamentos de su rodilla derecha en el Campeonato de Cataluña de Tramos Cronometrados, poco antes del Dakar. En noviembre volvió a subirse a la moto, pocas dunas, poca navegación, poco entrenamiento, pero está haciendo una espectacular prueba. Dentro de tres años quiere luchar por el triunfo, pero antes apadrinará un niño cuando termine la carrera. Así son los héroes de África.
