Fórmula 1 | Entrenamientos en Jerez

El R26 debuta sin averías

El nuevo Renault de Alonso abandona las branquias del R25 y tiene una parte posterior más estrecha y compacta, con pontones laterales más curvos. El motor está desinflado, pero podrá alcanzar los 750 CV

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A las nueve y diez minutos de la mañana, Renault comenzó una nueva etapa. La era R26. El coche con el que pretenden repetir en 2006 el reinado conquistado en el increíble 2005. Con un frío impropio del sur de España, sólo tres grados, Fisichella enfiló la recta de Jerez con un sonido a su espalda más bronco, menos agresivo que el V10, pero también hermoso. Alonso, de pie, sigue su salida con la mirada. El coche funciona, y lo hace sin problemas. Ninguna avería de consideración en 39 vueltas. Algo más de 200 kilómetros interrumpidos, eso sí, por los habituales parones para chequear todo lo que pasaba en el monoplaza. El año pasado sólo pudieron dar 16 vueltas con el coche que después iba a proclamarse campeón del mundo.

Va despacio, sin estirar las revoluciones, rinde unos 700 CV pero, de momento, es fiable. Y ése es un buen comienzo. Esperan alcanzar a lo largo del año los 750. A Fisichella le ha encantado su comportamiento, otra buena señal. No tiene que ver, eso sí, con el inicio cósmico de la temporada pasada, en Cheste, con un mejor tiempo de 1:11.741, a medio segundo del mejor registro de aquella jornada. Esta vez Ferrari lleva mucho trabajo adelantado y Michael Schumacher batió ayer el récord de un V8 en Jerez con un registro de 1:18.020. El nuevo coche de la marca del rombo terminó a 2,4 segundos del 'Kaiser' (1:20.555). Al alemán se le ve con muchas ganas y su F2004M híbrido va como un tiro. Tiene mucho ya del monoplaza de 2006 y eso se nota en la perfiladísima parte posterior y sus inigualables estiradas al filo de las 20.000 revoluciones por minuto. La jornada, eso sí, acabó mal para él con una salida de pista.

No nos olvidamos de Fernando. El asturiano se aburrió muchísimo con su nuevo corte de pelo de inspiración 'Back street boys'. El trabajo que le encomendaron fue especialmente ingrato, probar frenos. Duración de las pastillas, concretamente. Dio 62 vueltas sin forzar y pudo pensar en el brillo del sol en Jerez y en el simplemente correcto recibimiento de su escudería.

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Pero volvamos al arma que puede llevar al asturiano a conquistar su segundo título mundial. El coche es un R25 cruzado con un McLaren MP4/20. El nuevo monoplaza cambia radicalmente de la mitad para atrás. La causa es el ultracompacto propulsor, que ocupa mucho menos espacio que el anterior. Eso ha llevado al equipo coordinado por Bob Bell a forzar más el diseño de los pontones laterales, con un descenso más pronunciado. Estos siguen la curvatura hacia dentro puesta de moda por las flechas de plata, pero con los deflectores laterales típicamente de Enstone. El alerón posterior es otra diferencia clave: se achata por el centro con un revolucionario perfil curvo. Decimos adiós, eso sí, a las famosas branquias de la tapa del motor.

En resumen, una jornada esperanzadora y sin estridencias que acabó con una reunión de los ingenieros dirigida por Pat Symonds y unas palabras de Bob Bell, el padre del R26, que son un buen augurio: "El coche responde de la misma forma que el R25".

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