Dakar 2006 | Trágica jornada

Caldecott se dejó la vida en el desierto

El australiano falleció tras caerse en la novena etapa, disputada entre Nouakchott y Kiffa, un año después de las muertes de 'El Carni' y Meoni camino del mismo lugar

<b>NO SIRVIÓ DE NADA. </b>El esfuerzo de los médicos por recuperar a Caldecott fue inútil y tuvo que ser trasladado, ya sin vida, en helicóptero.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Hay tierras malditas y existe el destino, pero no se puede pensar en ello. En el calor de la tierra quemada de Kiffa, un lugar al sur de Mauritania, apareció, como siempre de repente, sin avisar a nadie, una ráfaga de aire helado. Otra vez el silencio, la tristeza y las lágrimas, otra vez Ettiene Lavigne con sus gafas oscuras y su voz mortecina. "Caldecott ha muerto", dijo el director general de la prueba. El cielo está gris en este sitio maldito por la suerte. Hace un año la noticia era el fallecimiento de Fabrizio Meoni. En este mismo lugar de tierra arrasada por el calor, donde nada más que hay arena, piedras y algunos arbustos. El mismo día que José Manuel Pérez, 'El Carni', sufrió su fatal accidente, un día antes de su muerte, dos de la desaparición del genial Meoni.

Cifras, fechas sin más valor que el de la estadística. A unos pasos de aquí Jordi Arcarons reprime las lágrimas y se pregunta qué hubiera sucedido si el australiano hubiera llevado un protector en el cuello: "Hemos estado hablando todo el año de ello, la mujer de Meoni me lo dijo, él ha muerto, pero los demás que siguen tienen que protegerse el cuello con algo". No merece la pena preguntarse nada, pero la protección en el cuello debería ser obligatoria. Existen las tierras malditas y hay destino.

Caldecott era un prodigio de la naturaleza, un hombre de hierro, como le definió el doctor Mir, pero se partió el cuello. Once y media de la mañana en Mauritania. Hay cuervos negros revoloteando por el campamento. Entre los nuestros llegó la mala noticia del abandono de Isidre Esteve, que se estaba jugando la vida por lograr la victoria, que ha sufrido mucho en los últimos meses y ha vivido la angustia y la esperanza en un proyecto nuevo, un piloto que merece, algún día, ganar la carrera. Era segundo y quería acabar líder la etapa que terminaba en Kiffa. En el kilómetro 316 de la especial sufrió una caída, su compañero David Casteu, que ejercía de mochilero del español, se paró a ayudarle y pocos minutos más tarde pudo continuar. Pero en el 346 sufrió un nuevo accidente que le provocó un traumatismo craneoencefálico y dolor en el abdomen.

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Tuvo que ser evacuado en helicóptero a un centro médico, más tarde fue enviado a Nouachkott. No se teme por su vida, pero el bravo piloto de Oliana no llegará a Dakar en su novena participación.

Son noticias de una tierra maldita donde existe el destino, pero estar aquí no permite pensar en esas cosas. La etapa la ganó el campeón Despres, ahora segundo en la general, con Marc Coma a cuatro minutos. Hoy los motoristas no saldrán tras la muerte de Caldecott. El de Repsol KTM, protegido de la Virgen de Queralt, es la última esperanza en esta carrera tan mágica, tan terrible.

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