El embrague deja sin opciones a Sainz
El madrileño sufrió una avería al inicio de la especial que le obligó a regresar a la salida para reparar su coche. Pudo reemprender la marcha, pero con horas de retraso respecto a los favoritos de la prueba

Y los sueños, sueños son. Carlos Sainz llegó al Dakar para descubrir este desafio, después ganó etapas, estuvo líder y el sueño creció hasta convertirse en la ilusión de la victoria. Apareció Mauritania, el desierto más inmenso, las dunas, la hierba de camello, la arena, el polvo y el madrileño perdió mucho tiempo. Siguió la carrera en este país fascinante y pobre como pocos y el bicampeón sufrió. Ayer el rumor de su abandono recorrió el campamento haciendo el silencio. Todos sabían que Sainz no ganaría, pero también todos quieren que Carlos esté aquí, que termine la carrera y vuelva, porque este madrileño de extraordinario talento y carisma es un ídolo. Finalmente el rumor no se convirtió en noticia. Sainz aún luchará: "Continuaré ya sin opciones a nada, pero con la intención de seguir aprendiendo".
Fue al inicio del camino, kilómetro 26 de la especial, cuando esta incursión en África perdió el sentido del triunfo para el campeón que hizo historia en los rallys. Tuvo que volver al principio y su coche finalmente se pudo reparar. A Sainz le falló el embrague de su VW Touareg y, pese a que llegaron las asistencias de su equipo, no se pudo arreglar en pleno tramo. Fueron momentos de enorme tensión.
"¡¡Coming, coming, push, push!!", repetía el español indicando a su copiloto y a los que llegaban que empujasen para poder sacar el coche, pero fue imposible con el embrague roto. La organización decía que había chocado con una roca al intentar sacar el coche. Desierto, dunas, rocas 'C'est le Dakar, patron'. Tantas veces pronunció esa frase Thierry Sabine a los pilotos... Ayer el creador de la carrera más dura y fascinante de cuantas existen en el mundo se lo diría a Sainz desde el cielo.
Tras llegar hasta la salida de Atar para arreglar su Volkswagen continuó la etapa. Al cierre de esta edición aún no había llegado a Nouakchott, lo hará bien entrada la noche, pero al menos había iniciado la especial que le debía llevar a la jornada de descanso.
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Mientras esto sucedía, Peterhansel se convertía en el nuevo líder de la prueba, Magnaldi ganaba la etapa y Nani Roma rozaba el podio, pero ahora es cuarto. El catalán, que ayer demostró un gran conocimiento del desierto pese a perderse una vez, hizo una de sus reflexiones geniales: "Lo de Carlos es malo para todos, y sobre todo para él que ha venido para aprender, tenemos que alegrarnos siempre de llegar. En esta carrera se pierde mucho tiempo, esto es duro, es el Dakar". Peterhansel también lamentó la situación que vivía Sainz y se interesó por su estado. Coma esperaba que Carlos saliese del problema, el mismo deseo tenía Esteve.
La capital de Mauritania fue el escenario elegido para que la prueba se quedase reducida a menos de la mitad de los pilotos que salieron desde Lisboa. Para Sainz acabó el sueño del triunfo, pero sigue el Dakar. La vida es sueño...
