La carrera muestra su dureza a Sainz
El madrileño se dejó más de media hora respecto al vencedor de la etapa, Stephane Peterhansel, que sumó su victoria número cincuenta en la prueba y dio un vuelco a la general, dominada ahora por los Mitsubishi

Miradas que no saben a dónde dirigirse, gestos de dolor, cansancio, cuerpos destrozados y almas rotas. Ayer, en un extraño y lejano lugar de Mauritania, en pleno desierto, empezó el Dakar 2006. En la meta de Atar se podían escuchar noticias de caídas graves, evacuaciones por avión, hombres perdidos entre las dunas Los pilotos llegaban exhaustos y sin fuerzas para otra cosa que no fuera dejarse caer en el suelo y descansar. C?est le Dakar, patron.
Esta carrera loca y mágica convierte a los que se atreven a participar en auténticos héroes modernos, en titanes de la aventura africana. Todos llegaban casi sin poder hablar. Ayer fue también el día en el que Marc Coma comprobó que su único rival es amigo suyo, pese a todos los pesares, y se llama Isidre Esteve. Estos dos genios fueron de los pocos pilotos que resumieron la etapa con palabras de satisfacción. "Ha sido divertida", explicaban ambos con palabras distintas y la complicidad que sólo existe en esta carrera.
Dolor de brazos
Mientras sonreían los dos moteros, uno de los dos ganará, un madrileño de talento descomunal para llevar un coche de lo que quiera que sea aparecía en el campamento moviendo la cabeza horizontalmente de un lado para otro. Carlos Sainz tuvo a la mala suerte como compañera de viaje. Así al menos lo aseguraba el de Volkswagen con los brazos doloridos. Carlos terminó sexto, pero a casi treinta y cinco minutos del más grande de esta prueba, Stephane Peterhansel, que logró su victoria de etapa número cincuenta.
En la cena del día anterior, Nani Roma decía que esta etapa lo iba a cambiar todo, que para bien o para mal, el viaje entre Zouerat y Atar iba a variar la carrera. Y así fue. Dicen que lo mejor para aprender es hacer caso a los que saben. Y este catalán que supura clase por todos lados es el español que mejor podría dar conferencias del Dakar por el mundo. Nani terminó séptimo con problemas de pinchazos en su Mitsubishi.
Noticias relacionadas
Así el mejor de los nuestros en coches sigue siendo Sainz, quinto, a 28 minutos. Por dos metros perdió ayer su puesto entre los mejores. Esos dos malditos metros que le hacían alegar al hada negra de la mala suerte para explicar porqué se quedó metido entre esas dunas en vez de continuar el camino hacia su sueño de victoria en el Dakar. Ahí perdió más de media hora intentando sacar el coche de entre la arena. Después, a ochenta kilómetros del final, se quedó sin servodirección y pese a todo recuperó casi diez minutos desde el segundo control de paso hasta el fin de la especial. Es grande.
En motos, este Dakar tiene que ser español. Coma es cada día más y más líder. Sobre todo porque tiene a Esteve a siete minutos y medio y a más de treinta a Despres, que asegura saber cómo ir en la moto para que no le duela el hombro y se siente capaz aún de vencer la prueba. Segundo está el chileno Carlo de Gavardo, que ganó la etapa. Las estrategias están pensadas al máximo. Esteve, que cuenta con la motivación extraordinaria del despechado, sabe cómo hacer para ganar. Mientras Isidre piensa, Marc sigue sonriendo. Uno de los dos tiene que vencer esta carrera que empezó realmente ayer en un desierto perdido de Mauritania.
