El desierto mauritano acaba con las esperanzas de Sainz
El madrileño tuvo que ser remolcado por el camión a la salida de la especial
El español Carlos Sainz (Volkswagen) volvió a tener una clara muestra de cómo las gasta el desierto africano y se dejó todas sus aspiraciones de luchar por el podio en su debut en el Rally Dakar en una octava etapa, disputada entre Atar y Nouakchott sobre un total de 568 kilómetros de los cuales 508 eran de especial, en la que el francés Thierry Magnaldi (Schlesser-Ford) logró la victoria.
Si ayer el bicampeón del mundo de rally vivía sus primeros grandes sufrimientos en el Dakar al quedar atrapado en una duna que le tuvo retenido durante más de media hora, hoy fue un pinchazo y un golpe con una roca al retroceder para tomar el camino por una duna lo que le hizo detenerse en su marcha.
Apenas se llevaban 26 kilómetros de la especial cuando Sainz destrozó una de sus ruedas traseras y quedaba k.o. en la etapa aguardando la llegada de su camión de asistencia, mientras que los pilotos más experimentados que él pasaban a su lado en una jornada que hizo un destrozo importante en la carrera.
El madrileño tuvo que ser remolcado por el camión a la salida de la especial para intentar retomar el camino ya con el único objetivo de poder cumplir su objetivo de terminar el Dakar en su primer encuentro.
Y es que todo el mundo apuntaba antes de la salida en Lisboa a que Mauritania iba a hacer la selección natural entre los que podrían ganar y no el Dakar, y no falló ya que estas dos últimas jornadas por su territorio despejaron mucho las cosas y dejaron apenas un puñado de hombres en cada categoría que aspiran al triunfo final en el Lago Rosa.
Uno de ellos es el francés Stephane Peterhansel (Mitsubishi), que volvió a demostrar de qué vale ser uno de los hombres que mejor conoce el raid africano más duro del mundo, con ocho triunfos en su palmarés, seis en motos y los dos últimos en coches.
Peterhansel apunta a la victoria
Peterhansel no logró la victoria de etapa, la que sería la tercera después de llegar ayer a las 50 en todas sus participaciones, pero si que dio un golpe importante hacia un noveno triunfo en la prueba antes de llegar al merecido día de descanso de mañana.
El buggy Schlesser del también galo Thierry Magnaldi se hizo con el triunfo, su segundo, en la jornada, pero Peterhansel consolidó su remontada hasta el liderato con su segundo puesto en la etapa y vio como se consumaba el hundimiento de los Volkswagen en el Dakar, con la alemana Jutta Kleinschmidt, que se dejó más de una hora, y el propio Sainz cediendo un terreno insalvable.
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Fue el segundo batacazo consecutivo de Mitsubishi a los Volkswagen tras el de ayer. Ahora la general, al igual que el año pasado, está en manos de Peterhansel, con su compatriota y también segundo hace doce meses Luc Alphand a 32 segundos.
Para encontrar un coche germano hay que irse hasta la tercera plaza, con el sudafricano Giniel de Villiers, pero ya a más de 26 minutos, mientras que Joan Nani Roma (Mitsubishi), cuarto en la etapa, es cuarto también en la general a más de 43 minutos de sus compañeros de equipo.